La partida de Claudio Bieler a Independiente del Valle de Ecuador, dos fechas antes de la finalización de la Superliga y con el descenso a la B Nacional consumado, abrió el debate entre los hinchas de San Martín.

En casi dos años de estadía en La Ciudadela, ¿llegó a ocupar el sitial de ídolo “santo”? ¿Por qué nunca fue aceptado en un ciento por ciento por los hinchas, pese a marcar muchos goles y varios de ellos muy importantes? ¿Qué fue lo que se le recriminó? ¿Nunca llegó a estar del todo cómodo en nuestra provincia?

El paso de “Taca” por Bolívar y Pellegrini se asemejó a esas novelas venezolanas, en las que el drama y la alegría conviven en cada escena y hasta se superponen a diario. Así, el goleador pasó de ser duramente cuestionado por su rendimiento en el inicio de su paso por San Martín, a ser endiosado cuando lideró a un grupo que terminó logrando el ascenso a Primera casi sin cuestionamientos.

En San Martín ya trabajan en la “refundación”

Sin embargo, y cuando parecía que iba a ser nombrado ciudadano célebre en la “República de Ciudadela”, tuvo varias actitudes que le jugaron en contra. Amagó con partir en cada mercado de pases, especuló con sus intereses y jugó con las necesidades de San Martín de contar con él. Para colmo, en la Superliga no logró transformarse en pieza clave de un equipo que nunca logró encontrarse como tal.

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Tuvo su momento de gloria cuando le marcó un doblete a Racing, en la primera victoria “santa” en este torneo. Pero su nivel se vino a pique y, cuestionado por Gastón Coyette -por ese entonces DT- perdió la capitanía, la titularidad y su lugar entre los convocados. Para colmo, con el descenso sentenciado, pidió ser liberado; algo que cayó muy mal en un sector de los hinchas. Bieler y San Martín, una relación de amor. Y de odio.

Momentos clave en su estadía

1. Llegó como uno de los refuerzos “estrella” pensando en conseguir el ascenso a la Superliga. Sus primeros tiempos en La Ciudadela no fueron para nada buenos: marcó 3 goles en 12 partidos y su nivel no conformó.

2. Luego de un conflicto con la CD para forzar su salida, Forestello lo convenció de que debía ser el líder del equipo en la recta final. Cumplió: convirtió 13 tantos en 16 juegos, que fueron clave para el ascenso.

3. Con el salto a la Superliga apenas confirmado, en conferencia de prensa enfrentó a todos. Pasó factura a los hinchas por las críticas del inicio y se peleó con la prensa, con quien nunca tuvo una buena relación.

4. Otra vez estuvo en el ojo de la tormenta por una posible salida. Mientras la CD y Forestello armaban el plantel para jugar en Primera, él coqueteaba con Liga de Quito. Tras varias idas y vueltas, firmó su contrato y se quedó.

5. Antes del inicio de la temporada en la máxima categoría, dio muestras de que podía ser importante. Le marcó dos goles a Patronato, por Copa Argentina, para asegurar la clasificación “santa” a la siguiente instancia.

6. Su rendimiento cayó muchísimo durante la primera mitad de la excursión de San Martín por la Superliga. Salvo su doblete a Racing, casi no tuvo intervenciones de lujo. Durante este lapso, se lo notó lento y sin fuerzas.

7. Durante el último receso volvió a exteriorizar sus ganas de partir a Ecuador. Pese a ello, en San Martín se mostraron inflexibles y debió quedarse a jugar el tramo final del torneo; tampoco aportó mucho.

8. Poco a poco fue perdiendo peso dentro y fuera de la cancha. Cedió la capitanía a manos de “Tino” Costa, perdió la titularidad y en varios partidos ni siquiera fue citado. Sólo marcó un gol (a Godoy Cruz) en cinco partidos.

9. Sin lugar en el equipo, ventiló internas por las redes sociales. Le pegó a Coyette y puso de mal ánimo a los hinchas. En salidas ante la prensa, afirmó no estar lesionado, cuando desde el club decían lo contrario.

10. “Vamos a pelear hasta el final. El que no crea en nosotros que no vaya a la cancha”. Así de fuerte y lapidario fue su mensaje para los hinchas que cuestionaban el rendimiento del equipo tras la derrota con Godoy Cruz.

11. Si bien San Martín perdió la categoría, Bieler y su representante le pidieron a la CD “santa” que lo liberara. Mientras los hinchas aún estaban en pleno duelo por lo sucedido, él armó las valijas y se fue a donde quería: Ecuador.