Es por todos conocida -y comprensiblemente encomiada- la abundancia de la oferta cultural de Tucumán, en materia de cursos, de conferencias, de paneles, de presentaciones de libros, de inauguraciones de muestras plásticas y demás. Se trata de actos que cuentan siempre con numerosa concurrencia. Esto revela el interés que tal tipo de actos despierta en cada vez más amplios sectores de la población.
Pero sucede, con frecuencia, que las programaciones se superponen. Esto es, que un acto se lleva a cabo en el mismo día y horario que otro. Como es evidente, tal circunstancia obliga a los interesados a elegir, privándose así de concurrir a ambas expresiones, como hubiera querido hacerlo. En no pocas ocasiones hemos sugerido la conveniencia de organizar una coordinación de estas manifestaciones de la cultura: algo de tipo general, o sea que las incluya a todas, sea su origen oficial o privado. Hablamos de que los respectivos organizadores se pusieran de acuerdo para una fijación de fechas y horarios que no signifiquen superposiciones, de manera que los interesados puedan concurrir a todos los actos. Sin duda que habrá excepciones, cuando se trate de programaciones armadas con mucha anticipación y con participantes de otros puntos del país, por ejemplo, a quienes ya se les han fijado días y horas que no pueden alterarse.
Pero, en la gran mayoría de otros casos, es perfectamente posible que funcione positivamente una coordinación. Pensamos que el Ente de Cultura de la Provincia podría encargarse de la tarea respectiva. Se trataría de confeccionar un calendario completo de los actos, donde consten las fechas y los horarios. Si es cierto que, en muchos casos, se encontrarán superposiciones, también es verdad que en muchos otros será posible solucionarlas, todo esto si se obra con antelación y con diligente buena voluntad.
El calendario que finalmente se establezca tendría que ser difundido masivamente por los medios, como así también las alteraciones que puedan operarse en el mismo. Nos parece que de esa manera se arrimaría un positivo avance dirigido a que todo ese tipo de actividades pueda ser disfrutado por la generalidad del público, sin complicaciones. Y la ordenación en un calendario serviría, también, para darles la debida difusión.
Esto tiene que ver también con otra necesidad, que es la de organizar los actos culturales con la anticipación debida. Es bastante curioso advertir la enorme cantidad de los que se implementan a última hora, o la desigual recarga de los mismos en ciertas épocas del año. Nos parece que, teniendo la vista las propuestas respectivas para el calendario general, se podía ver la manera de que las actividades se repartan en todos los meses del año, por cierto que teniendo en cuenta, también, las realidades de nuestro clima.
En suma, siendo entendido que todos los habitantes tienen derecho a disfrutar, con la máxima amplitud posible, de las expresiones culturales, organizar un calendario coordinador de las mismas vendría a facilitar enormemente la concurrencia a todas. Lo que proponemos no es demasiado difícil de concretar y bastaría, como decimos, que la confección del calendario se organice efectivamente, y que ninguna institución mezquine su participación en el respectivo armado.
Bien merecen, nuestras actividades del espíritu ser facilitadas y afianzadas por un marco de coordinación como el que sugerimos. Justamente a esta altura del año, en que esas expresiones están comenzando a manifestarse, parece ser la hora de actuar en la dirección indicada.