Se sabe que las mascotas pueden contagiar algunas enfermedades, tales como la rabia o distintos parásitos. Menos se conoce que pueden contagiar la leptospirosis, una bacteria que pueden portar gatos y perros.

Esta bacteria suele hacerse presente en verano, cuando hace calor y hay mucha humedad. También cuando se producen inundaciones, porque la bacteria vive en el agua estancada, o en las cloacas.

La veterinaria Georgina Cerimele explica que hasta ahora no se reportó ningún caso de leptospirosis, a diferencia del verano pasado en que se registraron dos, uno de ellos confirmado y el otro dudoso. “El confirmado fue de un niño, que vive en Yerba Buena, al que lo había infectado su mascota, un perro”, contó Cerimele. El pequeño se recuperó después del tratamiento.

Añadió que la bacteria afecta a niños y a adultos pero que en los chicos es más peligrosa porque estos no suelen cuidar tanto la higiene.

Diego Petta, también veterinario, destaca: “esta enfermedad es perjudicial tanto para los hombres como para los animales, pero le hace más daño al ser humano. Los animales que pueden transferirla son caballos, vacas, perros y gatos. Si no se llegase a atender a tiempo a los enfermos, la bacteria puede llegar a ser mortal”, advirtió.

Lo peor es que en Tucumán no es obligatorio la vacuna contra esta bacteria y, en general, falta conciencia tanto en la sociedad, como en el Estado, sobre la importancia de difundir la inmunización para la leptospirosis. “Los veterinarios tenemos la responsabilidad de informar sobre esta bacteria y recalcar la importancia de que las mascotas sean vacunadas para que no contagien a los humanos”, subrayó Petta.

Precio y dosis

Ambos veterinarios informaron que la vacuna cuesta unos $ 500. Se la debe colocar junto con las demás vacunas reglamentadas, como la antirrábica o la que es contra los parásitos, que sí son obligatorias. A los 28 días, se le debe colocar a la mascota la segunda dosis. De ahí en adelante se los inmuniza una vez por año para evitar la leptospirosis.

Petta detalló que en los perros no es fácil detectar la enfermedad en la primera etapa. De todos modos, hay que estar atentos a síntomas como: fiebre alta (40° o 41°), orina roja (con sangre), mucosas amarillas en los dientes, en los ojos y en el hocico (lo normal es que sean rosadas). En ese caso se debe consultar de inmediato con el especialista, que determinará los estudios que deban realizarse.

Petta puntualizó que también los perros callejeros son transmisores de esta bacteria, por lo que exhortó al Gobierno a que se haga cargo de ellos.

Precauciones

La doctora Romina Cuezzo, de la Dirección de Epidemiología del Siprosa, explica cómo evitar que esta enfermedad llegue a nuestros hogares.

“Primero se deben limpiar los pisos (mejor con lavandina aunque puede ser otro producto), porque este tipo de bacterias es débil ante los productos de limpieza. Hay que tener cuidados con la presencia de ratas también”, explicó.

“No es fácil detectar la enfermedad porque suele estar acompañadas con cuadros como la gripe, dolor de cabeza, fiebre, dolor de huesos. Lo ideal es ir al médico cuando nos duela la cabeza para tratar la enfermedad a tiempo. Sí tiene cura, pero cuanto más tiempo esperemos, peor va a ser y podría llegar a la muerte”, advirtió.

En cuanto a estadísticas, dijo que no hubo infectados este año, pero que hay que tener cuidado. “Muchos padres dejan que sus hijos jueguen con charcos de agua y es ahí donde se transmite principalmente la bacteria. En caso de inundación se deben usar botas de gomas”, añadió.