Hoy nos recomienda Magui Brizuela: estudiante de la licenciatura en artes plásticas. Es diseñadora de moda y creadora de la firma de ropa Magui brizuela.
1- Las vírgenes suicidas
Jeffrey Eugenides
editorial anagrama (230 páginas)
Lo elijo porque...
Me encantan las historias de adolescentes. La estética en torno a los personajes es casi onírica, además de conjugar elementos de otros libros que me gustan mucho como “Lolita” y “El guardián entre el centeno”. En sus páginas se retrata a cinco chicas (cada una enigmática a su manera) y que a su vez funcionan como una especie de pulpo o unidad entre ellas.
Fragmento de “las vírgenes suicidas”
“Los días siguientes vimos a menudo a Cecilia. Se sentaba en los peldaños de entrada, cogía bayas rojas de los arbustos y se las comía o se ensuciaba con el jugo las palmas de las manos. Seguía vistiendo el traje de novia, iba descalza y llevaba sucios los pies. Por la tarde cuando daba el sol en el jardincito del frente, observaba las hormigas apelotonándose en las grietas de la acera o se tumbaba boca arriba en la hierba abonada y contemplaba las nubes.
Therese se llevaba los libros científicos a los peldaños de la escalera, estudiaba las fotografías del espacio interplanetario y levantaba los ojos cada vez que Cecilia se alejaba hasta el extremo del jardín. Lux extendía toallas de playa en el suelo y se bronceaba al sol mientras Cecilia se arañaba la pierna con un palo trazando arabescos en ellas. Otras veces Cecilia se acercaba a su guardiana, le echaba los brazos al cuello y le murmuraba unas palabras al oído”.
2- Teoría King Kong
Virginie Despentes
LITERATURA RANDOM HOUSE (176 páginas)
Lo elijo porque...
Me permitió hablar, conocer e interiorizarse sobre el feminismo. Este último tiempo sentí la necesidad de respaldar teóricamente mis convicciones así que empecé a leer y compartir más literatura al respecto. El libro (que se convirtió posteriormente en un best seller de ventas) tiene un lenguaje coloquial y describe temas referidos a lo cotidiano.
Fragmento del libro “teoría king kong”
“Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro.
(...) Me parece formidable que haya también mujeres a las que les guste seducir, que sepan seducir, y otras que sepan casarse, que haya mujeres que huelan a sexo y otras a la merienda de los niños que salen del colegio. Formidable que las haya muy dulces, otras contentas en su feminidad, que las haya jóvenes, muy guapas, otras coquetas y radiantes. Francamente, me alegro por todas a las que les convienen las cosas tal y como son. Lo digo sin la menor ironía. Simplemente, yo no formo parte de ellas. Seguramente yo no escribiría lo que escribo si fuera guapa, tan guapa como para cambiar la actitud de todos los hombres con los que me cruzo”.
3- Los peligros de fumar en la cama
Mariana Enríquez
editorial anagrama (208 PÁGINAS)
Lo elijo porque...
Nos habla desde el terror de lo cotidiano y la narración es atrapante y muy fluida por su lenguaje coloquial. La particularidad del libro son las voces de las que dota Mariana a sus personajes y la familiaridad que provoca al hablar de lugares o costumbres argentinas. Los cuentos suscitan reflexiones de todo tipo sobre la existencia y no existencia humana, es una lectura hipnótica.
Fragmento de “Los peligros de fumar en la cama”
“A mi abuela no le gustaba la lluvia y antes de que cayeran las primeras gotas, cuando el cielo se oscurecía, salía al patio del fondo con botellas y las enterraba hasta la mitad, todo el pico bajo tierra. Yo la seguía y le preguntaba abuela por qué no te gusta la lluvia. Pero ella, nada, evasiva, con la palita en la mano, frunciendo la nariz para oler la humedad en el aire.
Si finalmente llovía, fuera garúa o tormenta, cerraba puertas y ventanas y subía el volumen del televisor hasta tapar el ruido de las gotas y el viento -el techo de su casa era de chapa-; y si el aguacero coincidía con su serie favorita, Combate, no había quién pudiera sacarle una palabra porque estaba perdidamente enamorada de Vic Morrow.
Yo adoraba la lluvia porque ablandaba la tierra seca y permitía que se desatara mi manía excavatoria. ¡Qué de pozos! Usaba la misma pala que la abuela, una muy chica, del tamaño que usaría un niño para jugar en la playa, pero de metal y madera, no de plástico”.