Llegan las vacaciones, el período de descanso en el que las actividades relegadas por falta de tiempo comienzan a formar fila para ser concretadas. Salir a correr suele ser esa cuenta pendiente para muchas personas. Pero cuando se presenta la posibilidad ¿se es consciente de cómo empezar?

Te calzás las zapatillas y te vas a la plaza más cercana, a la platabanda de alguna avenida al parque. Porque te lo debías, porque te hace bien, porque es una actividad que la hacen muchos... Pero terminás muerto, te duele todo, sentís que las rodillas explotan. Atención: correr no tiene que ser una experiencia negativa. Sólo hace falta contar con la preparación adecuada.

“Uno decide correr y sale el primer día con todas las energías y todas las ganas queriendo batir el récord de Usain Bolt; ahí falla”, describe Agustina Abalsa, cardióloga y médica deportóloga. Usa el ejemplo del ex atleta profesional jamaiquino para destacar que un corredor principiante debe cuidar algunos aspectos.

“La idea es salir tranquilos, despacio e ir aumentando el tiempo y la intensidad de manera progresiva, de menor a mayor. Sin ese orden, las personas salen los primeros días y después no quieren salir más, ya sea porque se lesionaron, se cansaron o la pasaron mal”, admite la deportóloga que conoce muy bien la práctica porque es maratonista.

En la misma línea, Francisco Aparicio, profesor de Educación Física, indica: “debés comenzar caminando y de a poco ir aumentando trotes suaves en una distancia de pocos metros. Luego alternar trote y caminata”. Aparicio, que también es entrenador y corredor desde hace 25 años, plantea que no sos mejor o peor corredor si empezás con está dinámica: “para comenzar es indispensable que uno se controle y no se exija de más”.

“La duración de la actividad debe ser de entre 20 a 30 minutos máximos y con una frecuencia de por lo menos tres veces por semana. Lo más importante es correr a ritmos individuales y no intentar seguir a corredores más rápidos o más experimentados”, remarca el entrenador.

Soy principiante

“Hay que saber que cualquiera puede correr. Pero que no todos lo hacen bien. Hay que diferenciar poder correr de hacerlo bien, ya que correr mal a la larga me causará molestias, dolores articulares y lesiones”, define Fernando Jorge, kinesiólogo universitario y especialista en Kinesiología Deportiva de alto rendimiento. “En lo posible, el entrenamiento debe ser guiado por una persona avalada no sólo por la academia sino también por los conocimientos que tiene de ese deporte”, determina Jorge.

Todos podemos calzarnos las zapatillas y salir a correr. Pero que la práctica se mantenga en el tiempo y genere beneficios en lugar de perjuicios depende de los cuidados que se adopten desde el inicio.

“Correr es un combo: persona, superficie y cómo se lo hace. Con equilibrio y prudencia, todo saldrá bien”, sintetiza Martín Lobo Ramos, traumatólogo y especialista en artroplastias de cadera y rodilla. Y resalta: “debemos conocer nuestros límites. En mi caso me lo explicó un gran amigo, Pablo Risso, triatlonista, mientras me entrenaba para jugar al fútbol. Es preferible hacer cinco minutos por día hasta que uno adquiera ritmo a matarse 40 minutos en la primera práctica”.

Pasto o vereda

“Sí corres en una superficie dura, las articulaciones del pie, del tobillo, de la rodilla y de la cadera son las que absorben el impacto. Por eso es conveniente correr en superficies blandas más que en duras”, expone el traumatólogo. “Pero, ahora bien, un gran número de deportistas corren en superficies duras, lo que deriva en otro concepto: quien va a correr debe equiparse bien”, especifica. Añade que la superficie no es el único factor determinante; también lo son la indumentaria y el peso del corredor. Si se trata de una persona con sobrepeso lo mejor es que arranque con caminatas y de manera progresiva. Es fundamental el acompañamiento de un profesional.

Terrenos

Sebastián Haro Nesrala, licenciado en Kinesiología y Fisioterapia, conceptualiza: “cada terreno tiene sus pros y sus contras. Lo ideal es correr en césped parejo y plano sin grandes diferencias de alturas, sin pozos ni baches”.

Explica que, al correr sobre el pasto el impacto se amortigua y es menos dañino para las articulaciones. En el asfalto o el cemento el impacto es mayor. Más allá de eso, lo importante subyace en el calzado que se use. Para el césped, la planta o base debe ser de goma y con mayor cantidad de relieves. Y en veredas, sendas o la calle, la suela debe ser más acolchonada.