MÉXICO.- El izquierdista Andrés Manuel López Obrador juró ayer como el nuevo presidente de México con la promesa de emprender una transformación “profunda y radical”, en la que deberá hilar fino para cumplir con su exigente agenda social sin perjudicar las finanzas de la segunda mayor economía de Latinoamérica.

El político de 65 años, conocido como AMLO, tendrá que procurar aquel delicado acto de equilibrismo en un país sumido en una sangrienta guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, con índices de corrupción sin precedentes y donde cuatro de cada 10 de sus ciudadanos vive en la pobreza.

“Por mandato del pueblo, iniciamos la cuarta transformación política de México”, dijo López Obrador tras recibir la banda presidencial del saliente mandatario Enrique Peña Nieto. “Puede parecer pretencioso o exagerado pero hoy no sólo inicia un nuevo gobierno, hoy comienza un cambio de régimen político”. “A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical porque se acabará con la corrupción e impunidad que impiden el renacimiento de México”, sentenció.

Sin embargo, el veterano político pidió no iniciar una cacería de brujas contra los funcionarios de las administraciones previas para evitar la fractura del país, algo que no fue bien visto por algunos.

A pesar de que AMLO y su equipo económico han tratado de calmar a los mercados, desde octubre la bolsa local ha caído un 15,7% y el peso ha retrocedido un 9%, en gran medida por la cancelación de la millonaria construcción del aeropuerto de Ciudad de México luego de una consulta pública y por polémicas iniciativas parlamentarias, donde tiene mayoría.

Temores

Por ello, analistas temen que el país pueda quedar liderado por un populista cuyos planes comprometan las finanzas de la segunda mayor economía de Latinoamérica.

“Los índices de aprobación de López Obrador siguen siendo altos a pesar de las recientes controversias sobre las consultas irregulares y el cambio del sentimiento del mercado en el último mes”, dijo la firma Eurasia en una nota a clientes.

“Una vez en el cargo, López Obrador tendrá mucho poder y capital político para implementar sus políticas. Pero es probable que su popularidad comience a disminuir en algún momento, de no cumplir con las altas expectativas sobre corrupción y seguridad”, agregó. (Reuters)