La investigadora del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina (UCA), Graciela Moya, consideró que es absolutamente cuestionable desde la ética la creación de dos bebés modificadas genéticamente para hacerlas resistentes al VIH, el virus causante del sida. El nacimiento de las gemelas fue anunciado el lunes por un científico chino, y ya desató polémica a nivel mundial.

“Esta experimentación con seres humanos es absolutamente cuestionable éticamente, en primer lugar porque la finalidad de la investigación es generar conocimiento, pero centrándose siempre en la persona humana y en su protección, porque de lo contrario vamos a terminar como en (los campos de concentración nazis de) Nuremberg”, aseguró a Télam Moya.

Moya, doctora en biomedicina y especialista en genética, recordó que la bioética prescribe: “es la ciencia la que está al servicio de la persona y no al revés”.

Riesgos

“En este caso se ve que, al no haber cumplido todos los pasos que requiere la introducción de la técnica de modificación del ADN llamada de Crispr-Cas en seres humanos en etapa embrionaria, e implantarlos luego cuando no está completamente confirmado que no produce algún daño, se genera una situación en que la persona es un medio para el avance científico”, agregó.

La especialista señaló como un cuestionamiento adicional que la técnica se haya aplicado a niñas sanas, a las que no se quiere curar de una enfermedad sino que se las somete a un mejoramiento genético, que si bien les daría una ventaja adaptativa respecto del HIV, la variación en la información genética a través de la cual se lo consigue aumenta a su vez el riesgo de que se infecten con el virus del Nilo”.

Por último, Moya recordó que “hay consensos internacional mediante los cuales todavía no se puede aplicar el Crisper-Cas en embriones que van a ser transferidos en el útero materno”.

Sin controles

Por otra parte advirtió que la investigación del genetista chino He Jiankui no fue publicada en una revista científica, lo que habría significado haber sido sometida a estrictos controles científicos y éticos.

“En bioética no cuestionamos finalidades sino medios. Nadie discute que estos adelantos serían buenos, sino cómo llegamos a ellos y cuánta protección les damos a las personas sobre las que experimentamos”, concluyó.