Lucio Urueña, fanático de River, le sienta muy cómodo que los colores de Los Tarcos sean el rojo y el blanco, del mismo modo que a Santiago Pérez, enfermo de Boca, le viene fenómeno que la camiseta de Lawn Tennis corte el blanco dominante con franjas azules y amarillas. Hasta ahí, todo bien. El tema es que ambos deben lidiar con una curiosa contradicción: en la jerga del rugby tucumano, a los del ex aeropuerto los tildan de “Bosteros”, mientras que a los del Parque 9 de Julio los apodan “Gallinas”. Entonces, tanto Lucio como Santiago son al mismo tiempo “bosteros” y “gallinas”, sólo que en deportes distintos.

“Sí, es medio raro”, admite el pilar de Los Tarcos. “Hasta en el momento de los cánticos en contra de los ‘Bosteros’ de Boca, se siente extraño porque en la cancha de rugby canto a favor de los ‘bosteros’. Pero qué se le va a hacer, no me molesta, eso no se elige”, completa Lucio.

“Tati” aprendió a convivir con esa dualidad desde el principio en un ambiente familiar dividido: en la casa los hombres son de Boca y las mujeres de River. “Mi viejo me hizo de Boca y siempre fui fanático, con todas las camisetas”, se enorgullece Santiago, que al primer round de la Súperfinal la vio junto a su pequeño hijo, también llamado Santiago, arropado en una casaca retro Adidas de fines de la década del 80, que vendría a ser uno de sus tantos amuletos.

“Sí, soy muy cabulero”, reconoce el segunda línea del “Tennis” y de los “Naranjas”. “Por ejemplo, a los partidos soy de verlos siempre en mi casa y solo, comentando con los amigos por Whatsapp. De todos modos, al primer partido lo iba a ver con tres amigos de Boca y aunque se suspendió, clavamos asado y cerveza igual, je. Al día siguiente lo vimos con mi suegro, mi cuñado y dos sobrinos, era gritarnos los goles en la cara, ja ja”, relata.

Hagan sus apuestas

A “Tati” le pasa lo que a muchos: con la derrota no sólo viene la deshonra y la gastada, sino también la deuda. Los superclásicos son la ocasión ideal para apostar de todo, desde un asado hasta un favor de esos que el dinero no puede comprar.  

“Igual, más que perder apuestas, es tener que aguantarte las cargadas. Está bueno reírse, pero aguantarse perder una final es muy fuerte”, enfatiza.

Lucio asegura que no es de apostar. “Pero no es por cábala. Es porque no me interesa mucho. Pero sí soy de volverme loco con los partidos. Por eso me gusta verlos solo en mi casa con la camiseta puesta y poner el volumen al máximo. Y salvo en el entretiempo, no me muevo de ahí en todo el partido ni para ir a tomar agua”, describe el de Los Tarcos la burbuja temporal en la que se interna cuando juega el “Millo”.

Pronósticos

Esta vez a Boca le toca jugar con el público en contra, pero “Tati” no ha perdido ni una pizca de ilusión de ver al “Xeneize” levantar su séptima Libertadores. “Estoy nervioso, pero tengo confianza en el único equipo que no descendió nunca. Igual, los clásicos son partidos aparte, y más tratándose de una final. Te levantás lúcido, la mandás adentro y eso define. La cabeza y la concentración son todo”, analiza el de Lawn Tennis, para quien la baja de Cristian Pavón no es motivo de alarma. “Venía mal después del Mundial y cuando salió eso le vino bien a Boca. Así que me la juego y voy con el mismo 11 que terminó en La Bombonera”, arriesga.

Del lado de River, al hecho de definir en el Monumental y contar con el regreso de Leonardo Ponzio se le contrapone la ausencia del DT y líder espiritual Marcelo Gallardo por sanción, la de Rafael Santos Borré por amarillas y la de Ignacio Scocco por lesión.

“Es una lástima, porque Borré hace el trabajo sucio; se mete entre los defensores, presiona siempre al arquero, y ‘Nacho’ es el verdugo de Boca, pero le tengo fe a (Lucas) Pratto y a (Rodrigo) Mora. Van a hacer un gran partido. Y Mora ya los castigó un par de veces a los ‘Bosteros’”, advierte Lucio, que todavía debe definir dónde verá la Súperfinal: “no sé si en casa o en lo de mi amigo Santiago Portillo, que también es ‘bostero gallina’ como yo. Juntos vimos la Copa Libertadores de 2015, desde octavos hasta la final, así que puede ser de buena suerte”.