Una nave europeo-japonesa inició un viaje de siete años hacia Mercurio para estudiar el planeta más pequeño y menos explorado del sistema solar.

La misión BepiColombo, la tercera que visitará Mercurio, despegó desde el puerto espacial de Europa en Guayana Francesa a bordo de un cohete Ariane 5, según la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), informa Reuters.

“El lanzamiento de BepiColombo es un enorme hito para la Agencia Espacial Europea (ESA) y para la JAXA, y habrá muchos grandes éxitos en el futuro”, comentó el director general de la ESA, Jan Woerner, en un comunicado. “Más allá de completar el viaje desafiante, la misión entregará enormes réditos a la ciencia”, agregó.

Pocas naves espaciales han visitado Mercurio debido a la corta proximidad del planeta con el Sol, de menos de 60 millones de kilómetros. Para tener una idea más clara, la distancia entre la Tierra y el Sol es de 150 millones de kilómetros. Por eso se hace tan difícil cualquier viaje a Mercurio.

Las temperaturas en la superficie de Mercurio pueden alcanzar máximos de más de 400 grados Celsius durante el día y caer a -170 grados durante la noche.

Mapeo

La sonda Mariner 10 de la NASA, lanzada en 1973, mapeó cerca de un 45% de la superficie del planeta y su misión Messenger fue lanzada más de tres décadas más tarde en 2004 para completar el mapeo.

BepiColombo, bautizado en honor al matemático e ingeniero italiano del siglo XX Giuseppe (Bepi) Colombo, saldrá del campo gravitacional de la Tierra un año y medio después del lanzamiento para luego ganar velocidad en su viaje. Pasará por Venus dos veces y luego volará al lado de Mercurio seis veces antes de entrar a su órbita cerca de diciembre de 2025.

Dos módulos

En ese punto, liberará dos sondas diferentes que lleva, el módulo orbital planetario de Mercurio de la ESA y el módulo orbital magnetosférico de Mercurio de la JAXA.

La primera estudiará la superficie y composición interna de Mercurio para determinar el contenido de hierro del planeta y examinar por qué su centro es parcialmente líquido, mientras que la segunda recogerá datos sobre la magnetósfera del planeta.

Ambos módulos orbitales estudiarán el planeta durante un año, con un espacio para una posible extensión de otro más.