Parece la hermana abandonada a su suerte, víctima de desinteligencias de los funcionarios, que de tiempo en tiempo le cambian la dirección porque necesitan experimentar, pero no logran sosegar las críticas negativas de los conductores. La calle Mendoza al 800, entre Junín y Salta, es sinónimo de desorden, suciedad, estacionamiento caótico -particularmente de motos, pese a que hay tres cocheras de grandes dimensiones- y veredas en mal estado.
Antes de llegar a la Salta, sobresale por su decrepitud la sede que albergó hasta hace unos años al instituto del Buen Pastor: sus ventanas cerradas; sus puertas deterioradas le confieren un estado penoso. Lo único que funciona es el templo religioso, donde aún se ofician misas. Su imagen por la Salta tampoco es la mejor y las roturas de su vereda son un riego para el peatón desprevenido o para las personas con discapacidad.
En abril pasado, durante la inauguración del tramo de la peatonal Celestino Gelsi (Muñecas al 100), el intendente de San Miguel de Tucumán había expresado que el Gobierno nacional aportaría fondos para convertir a la calle Mendoza, entre Junín y Salta, en otro tramo peatonal. “Tenemos derecho a vivir mejor”, dijo.
A mediados de agosto pasado, un funcionario municipal afirmó que era inminente el inicio de las obras en esa cuadra; lugar que ha sufrido vaivenes por el cambio del sentido del tránsito en varias oportunidades y que sólo estaban a la espera de los recursos que enviaría la Nación en cualquier momento. Se indicó en la ocasión que esa cuadra se transformaría en una semipeatonal, como la de Buenos Aires primera cuadra.
Es complicado a veces circular por esa cuadra. No solo los vehículos estacionados en doble fila complican el tránsito; también los vendedores ambulantes de frutas y verduras copan las veredas y obstaculizan a los peatones. Los vecinos de la zona aseguran que cada fin de semana conviven con ruidos, enfrentamientos entre grupos de jóvenes, inseguridad y suciedad.
La ex sede del Buen Pastor sigue deteriorándose al estar cerrada y sin mantenimiento visible, como sucede con otros inmuebles antiguos. Tal vez no tenga el valor arquitectónico de otras edificaciones, pero su ubicación es estratégica. Podría reciclarse y destinarse, por ejemplo, a actividades culturales o a un museo de arte contemporáneo, como tiene Rosario de Santa Fe. Los rosarinos reciclaron un viejo silo, ubicado frente al río Paraná, que fue cedido por la Municipalidad de Rosario en 2003 y proyectado por el prestigioso arquitecto Ermete de Lorenzi. Esa institución cuenta actualmente con la colección de arte argentino contemporáneo más importante del país.
Mientras llegan los recursos de la Nación para semipeatonalizar la Mendoza al 800, el municipio podría dedicarse a cambiarle la cara a esa cuadra, comenzando por la higiene, y ubicar los contenedores de basura que se hallan casi en la esquina con Junín, en otro lugar. Hay agua casi en forma permanente en esa esquina, lo cual contribuye a afear la calle. Si llegara a concretarse el proyecto de convertir en un semipaseo la cuadra, debería planificarse con tiempo que la instalación de pérgolas para aliviar al peatón del abrasador sol durante la primavera y el verano. De ese modo, no sólo se pensaría en una cuestión estética, sino también en mejorar la calidad de vida del ciudadano.
Esa cuadra que aspira a convertirse en semipeatonal se caracteriza por el desorden y la suciedad