Montserrat Caballé murió ayer a los 85 años en su Barcelona natal, por complicaciones en su frágil salud. Hasta los 80 años, la soprano pudo viajar por todo el planeta ofreciendo recitales o conciertos junto a su hija, Montserrat Martí, destaca La Vanguardia.

Más allá de las esperadas condolencias del ambiente de la lírica, las redes sociales se hicieron eco de su despedida, de Brian May a Raphael; de David Bisbal a Antonio Banderas; del Teatro Real de Madrid a La Fenice de Venecia; del Club Barcelona a la Scala de Milán.

Es que ha fallecido la última gran diva de la ópera mundial. Fueron sus partenaires los grandes tenores de su época: Luciano Pavarotti, Alfredo Kraus, Josep Carreras y Plácido Domingo, entre otros. Y los más rutilantes directores de orquesta, como Karajan Abbado o Muti, querían dirigirla. El gran público la conoció fuera de los teatros cuando cantó “Barcelona” con Freddie Mercury para los Juegos Olímpicos del 92.

Caballé fue la legendaria Maria Stuarda de la Scala; la Norma de Bellini en Orange; Salomé, Isolda, Tosca o Turandot. Con su portentosa técnica y su personal fraseo hizo creer que cantar ópera es lo más natural del mundo.