Actualidad Política

Final o inicio de un proyecto político de larga data

12 Sep 2018

Dra. Gilda Pedicone de Valls
Profesora de Derecho Electoral y Constitucional. UNT-Unsta

Anticipando una decisión que se esperaba para fin de año, la Corte Suprema designó un nuevo presidente, que ejercerá su cargo a partir de octubre. Carlos Rosenkrantz desplaza a Ricardo Lorenzetti, quien a su vez había reemplazado a Enrique Petracchi.

El cambio de autoridades inicia una nueva etapa en la Corte, que deja como saldo fallos trascendentes como la inconstitucionalidad de los indultos firmados por el ex presidente Carlos Saúl Menem en julio de 2007; la validación constitucional de la ley de medios en octubre de 2013; el alcance del aborto no punible; la despenalización de la tenencia de estupefacientes para consumo personal; la limpieza del Riachuelo; la institución de la acción de clase y el impulso a múltiples reivindicaciones para los jubilados a partir del caso “Badaro”.

Quienes conocen a Lorenzetti (tiene el sobrenombre de “Faraón”) saben de su vocación política bastante poco disimulada: su condición de quinto funcionario en el orden sucesorio del Presidente de la Nación siempre fue una buena posibilidad de llegar a la Casa Rosada.

Desde 2016 ese liderazgo se ha visto afectado y ha generado una interna con otro de sus miembros, Horacio Rosatti, quien desde su incorporación a la Corte se mostró como antagonista de Lorenzetti. Ambos santafesinos, ambos académicos pero con alto perfil y vocación política, parecen tener las mismas aspiraciones. Por ahora, deberán convivir como pares bajo otra presidencia.

Algunos indicios de que ha llegado el tiempo de sincerar intencionalidades fueron las palabras que pronunció al abrir el año judicial 2018, donde Lorenzetti propuso la ampliación de las horas de atención al público; la implementación del expediente digital; la aceleración de las causas de corrupción y un Poder Judicial “al servicio de la gente”. Ese discurso tiene destinatarios que exceden a la propia institución. Inicio de una campaña política, ¿quizá?

Lorenzetti ha dejado la Presidencia de la Corte, pero simultáneamente ha bloqueado la posibilidad de que la asuma su adversario Rosatti. Como eventual candidato no le va a resultar fácil convencer al electorado, que siempre lo asociará con la falta de pago de ganancias por parte de los jueces y funcionarios judiciales, o con las acusaciones de la diputada Elisa Carrió, que lo señaló como responsable de manipular escuchas y de crear una “inteligencia paralela”. Asistimos a un cambio institucional importante en el orden sucesorio para el caso de acefalía de la Presidencia de la Nación. Aunque nada parece indicar que eso vaya a acontecer, este cambio quizá signifique sincerar y dar inicio a una demorada carrera política.