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Día del Maestro: historias docentes de vocación y de entrega

Hay muchas formas de ejercer la profesión docente. Los modelos son tan diferentes como tipos de escuelas y de alumnos hay. Esa diversidad es necesaria para dar respuesta a los requerimientos de la sociedad. Ellos aceptan el desafío, sólo piden más reconocimiento.

Por Magena Valentié

11 Sep 2018

Ser docente en Argentina no es sólo enseñar. Es también viajar varias horas para llegar a la escuela. Es tener que correr todos los días contra reloj para treparse a los colectivos en un tour por distintos colegios para llegar a fin de mes. Pero también es darse de frente con las nuevas tecnologías que no existían cuando el docente se formó. “Ser docente hoy es tener varias profesiones al mismo tiempo, porque tenés que ser padre, psicólogo y hasta asistente social para poder ayudar y contener la problemática social que traen los alumnos. Los jóvenes hoy necesitan mucho de nuestro acompañamiento”, resume Daniel Lazarte .

El docente también tiene sus problemas. Lazarte trabaja en tres escuelas como profesor de Historia: una está en la periferia, otra en el centro y otra en un barrio del gran San Miguel de Tucumán. “Son escuelas con tres contextos distintos, por lo que la planificación debe ser la adecuada. El problema de trabajar en diferentes escuelas es que no tenemos tiempo para las capacitaciones”, reconoce.

TRABAJA EN SEIS ESCUELAS. Delia Patricia Vega enseña Geografía.

Si con tres escuelas el panorama se complica para un trabajador, con seis se vuelve una locura. Así vive todos los días de su vida Delia Patricia Vega, profesora de Geografía en seis instituciones repartidas entre Tafí Viejo, San Pablo, Banda del Río Salí y San José, Yerba Buena. Su día arranca a las 5 de la mañana y el miércoles es el peor. A las 6 ya está en la parada del colectivo que la llevará a San José, donde debe dictar dos horas de clase. A las 9 se toma el colectivo a San Pablo que tarda una hora, para dar una sola clase de 40 minutos. Y de ahí sale corriendo a tomar el de la línea 100 que la deja en Camino del Perú. Como los tiempos no le dan para tomarse el cuarto ómnibus de la mañana, se sube a un taxi para llegar a su escuela en el barrio Lomas de Tafí. Ahí llega a las 14. “¿Y almorzar? Sí, una manzana en el colectivo”, dice.

“Trabajo 40 horas que no es el máximo permitido (que son 42), pero no me conviene hacer menos porque no llegaría a un sueldo más o menos digno. Esto sin contar que desde hace dos años trabajo tres horas gratis porque no me las pagan. La escuela se ha reconvertido y todavía no sale la resolución para que me reconozcan las horas”, se lamenta la docente que además tiene dos hijos.

¿Qué quisiera como regalo del Día del Maestro? “Un poco más de reconocimiento a la tarea docente. Más inversión en educación. La escuela es la única institución pública de la provincia que no cuenta con aire acondicionado, eso es un ejemplo de que no está valorada. En una de mis escuelas no hay puertas en los baños y en todas falta personal de limpieza, a veces somos los mismos docentes los que nos ocupamos de los pisos. La educación argentina funciona a pulmón”, le sale del corazón.

Desde 2004 Julio Ortuño disfruta del aire limpio de la montaña, pero a costa de dejar a su familia en la capital. Mientras habla con LA GACETA cuenta que está llegando a su escuela, la Agrotécnica de Amaicha del Valle, mientras su esposa acaba de llegar con su hijo a la guardia de un hospital. Si bien el percance está superado, Julio, como tantas otras veces, no estuvo con ella para acompañarla. Su vida transcurre de lunes a jueves en la montaña. “Aquí el docente tiene estar atento a todas las necesidades de los chicos y también de su familia. En este momento estamos trabajando con los padres en módulos habitacionales para familias que viven con $ 2.000 mensuales. Si los chicos no viven mejor tampoco podrán estudiar”, justifica.

Ortuño piensa que el mejor regalo para la docencia sería “que las autoridades puedan reconocer el sacrificio que hacemos los docentes, no siempre valorado. Quisiera resaltar la figura del maestro, pedir que haya más cargos porque hacen falta más docentes y más escuelas”, dice.

PASIÓN Y ENTREGA. Orlando García (maestro ilustre).

Hoy el maestro Orlando García, docente de la escuela n° 217 Ángel María Soria de El Bañado, entre Quilmes y Colalao del Valle, recibirá un premio por parte del Ministerio de Educación de la Nación. Fue reconocido como “Maestro ilustre” por Tucumán debido a sus múltiples talentos puestos al servicio de los jóvenes: enseñó programación, robótica, huerta escolar, cerámica y artesanías en madera y piedra a sus alumnos. Creó un museo escolar y actualmente esta trabajando en la instalación de un sistema de riego automático para la huerta. Vivía en Monteros y se cambió a sólo 100 metros de la escuela.

Para este día Orlando sólo pide: “que las familias acompañen más a sus hijos para que ellos puedan salir adelante”. Para él, ese “empujón” desde la casa hará la gran diferencia.

> El tour de los profesores “taxi” para llegar a fin de mes
1 de cada 10 profesores del país
trabaja en más de cinco escuelas, según las últimas cifras del Observatorio Argentinos por la Educación.
El 44% trabaja en tres o más escuelas
El 47% enseña en dos y hasta cuatro cursos (Pruebas Aprender).
El 20% de los profesores  
tiene entre cinco y siete cursos en las escuelas del país.

> En Tucumán se inició un proyecto de Concentración horaria
“Hemos comenzado un proyecto de concentración horaria que se llama ‘Un docente, una escuela’ para que los docentes sientan el impacto económico positivo al concentrar todas sus horas cátedras en un mismo establecimiento”, informó el ministro de Educación, Juan Pablo Lichtmajer. “También lanzamos junto a Unicef el proyecto Planea en 16 escuelas para el que la provincia hizo una fuerte inversión”, dijo.


> Uno de cada tres docentes el país trabaja en más de una escuela

Según un informe del Observatorio Argentinos por la Educación, en base a las pruebas Aprender, “uno de cada tres maestros trabaja en más de una escuela”. La realidad de los denominados “docentes taxis” es compartida por educadores tanto de la primaria como de la secundaria, pero se da con mucha más insistencia en el nivel medio porque las clases son por hora cátedra, en tanto que en la primaria son por turnos.

“Poner el foco sobre el pluriempleo docente permite advertir las limitaciones del sistema educativo argentino para avanzar con algunas de las reformas previstas por la Secundaria 2030, como el aprendizaje por proyectos y el trabajo articulado entre asignaturas”, plantea Ignacio Ibarzábal, director ejecutivo del Observatorio Argentinos por la Educación. Estas condiciones laborales también pueden configurar un obstáculo para implementar el aprendizaje personalizado o el trabajo colaborativo entre docentes, estrategias recomendadas por organismos internacionales como la Unesco y la OEI”, destaca.

Según la directora del área de educación de la Universidad Torcuato Di Tella, Claudia Romero, “el pluriempleo de los docentes atenta contra el ejercicio profesional de su rol y la calidad de la enseñanza. El pluriempleo obedece a las condiciones en que se estructura el trabajo docente. Además hay que tener en cuenta que los docentes en Argentina ganan menos que otros profesionales de calificación similar. Además. el pluriempleo impide una enseñanza personalizada, advierte.