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Del Potro derribó al gigante Isner y mantuvo viva la esperanza de repetir su título de 2009

Le sobra confianza.

Por Alejandro Klappenbach

05 Sep 2018

La dinámica de la temporada 2018 del tenis mundial ha hecho costumbre que Juan Martín del Potro discuta casi todas las cosas importantes puestas en juego semana a semana. Y el escenario del US Open, su torneo favorito, parece ser el lugar perfecto para que su voz se escuche aún más fuerte. Delpo está en semifinales del último grande del año después de transpirar durante tres horas y media para vencer a John Isner. El triunfo, por 6-7, 6-3, 7-6 y 6-2, le permite al tandilense repetir su actuación de 2017 y mantener viva la esperanza de conquistar su segundo título de Grand Slam, en el mismo lugar donde se consagrara en 2009.

A tono con lo que ha sido la constante climática de estos días en Nueva York, la jornada fue agobiante. Al momento del inicio, la temperatura de la superficie de juego del estadio Arthur Ashe metía miedo: 57 grados. Frente a esto no hubo quejas, no hubo señales de fastidio que pudieran alimentar al rival, ni siquiera después de ceder, en tie break, el primer set.

En esa caldera se juega como se puede. Y el tandilense, sin dudas, pudo bastante bien. Van dos números para liderar un par de conceptos. A) “Delpo” metió 49 winners, incluidos 14 aces. La estadística expone de manera muy gráfica lo hiriente de sus golpes. B) “Delpo” cometió solo 14 errores no forzados en los 266 puntos que se llevó el partido. El número es elocuente respecto del poder de concentración ante un adversario que no da ritmo y frente al desafío de un calor, como se dijo, insoportable.

Mirémoslos de otra forma: esos 14 errores no forzados significan menos de cuatro por set, solo cuatro por hora y apenas uno por cada 3,5 de su rival. A esta altura ya no sorprende, solo sigue impactando.

Por el costado de los números, Juan Martín pareció tener siempre en mente su estado. Confianza altísima, impecable forma física, poder de fuego con el saque y el drive, certezas en el revés. El momento del tandilense incluye, además, un profundo respeto de parte de sus rivales. A medida que avanzó el partido, y más allá de alguna duda física, Isner sintió lo mismo que Young, Kudla, Verdasco y Coric, sus anteriores adversarios: “Delpo” es el dueño de sus partidos. A fuerza de jerarquía, el número 3 del mundo impone un respeto tangente con el miedo y sus rivales, un poco antes o algo después, parecen aceptar que no pueden. Su rival en semifinales se definía anoche, entre Rafael Nadal y Dominic Thiem.

El futuro del torneo es corto. Faltan pocos días, quedan pocos nombres. Allí, entre ellos está el argentino, dispuesto a seguir escribiendo su historia de documental.