Actualidad Rural

La cosecha en verde del cañaveral y el manejo del RAC benefician al medio ambiente y al suelo

Evitar la quema de la caña en pie, del “residuo agrícola de de cosecha” y de cualquier otro elemento vegetal, devuelve al campo materia orgánica y favorece el reciclado de nutrientes.
25 Ago 2018

Un informe elaborado por la magister ingeniera agrónoma Patricia Digonzelli, investigadora principal del subprograma Agronomía de Caña de Azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), señala que, actualmente, en Tucumán más del 90% del área cañera se cosecha con máquinas integrales y en verde, es decir, sin el empleo de la quema como parte de las operaciones de cosecha.

A pesar de esto, los incendios accidentales y/o intencionales continúan, siendo un problema importante en nuestra provincia.

Cuando la caña se cosecha “en verde” queda sobre el campo una importante cantidad de “residuo agrícola de cosecha” llamado en forma abreviada RAC. En las condiciones de Tucumán, este residuo puede ser de entre 7 a 16 toneladas de materia seca por hectárea y está formado por las hojas y el despunte que la cosechadora deja en el campo. La mayor o menor cantidad de RAC depende de la variedad, pero fundamentalmente del nivel productivo del cañaveral.

La quema de este residuo, además de estar prohibida por ley, atenta contra los intereses y el bienestar de la comunidad y de los productores cañeros.

Para el RAC, que queda después de la cosecha, existen tres alternativas fundamentales de manejo y ninguna incluye el uso del fuego.

Estas alternativas de manejo son: A) dejar el RAC intacto sobre la superficie del suelo, B) incorporarlo utilizando equipos mecánicos o, C) retirarlo del campo mediante el enfardado y destinarlo para otros fines (cobertura en otros cultivos, alimentación animal o producción de energía).

Estas alternativas son posibles de realizar en Tucumán y pueden ser recomendadas, conforme las diferentes características del área productora de caña de azúcar.

POR LOS CAMPOS. Evitar la quema de caña en pie debe ser un compromiso de los productores y propietarios. GENTILEZA EEAOC

Dejar el RAC sobre la superficie del suelo, constituyendo lo que se conoce como mulching, presenta muchas ventajas, las cuales han sido objeto de estudio y experimentación desde la Eeaoc a lo largo de muchos años. La conservación de la cobertura devuelve al suelo una importante cantidad de materia orgánica y favorece el reciclado de nutrientes. Según nuestros estudios, “con el mantenimiento del RAC regresan al agroecosistema entre 3 y 6 toneladas de carbono (C), entre 6 y 60 kilos de nitrógeno (N), de 2 a 6 kilos de fósforo (P) y entre 40 y 107 kilos de potasio (K) por hectárea. Obviamente, esto contribuye a mejorar las condiciones de fertilidad de los suelos”. Por el contrario, “cuando el residuo se quema gran parte del C y del N, y otros nutrientes que contiene, se pierden hacia la atmósfera”.

“La cobertura de RAC permite una mejor conservación de la humedad del suelo”. Esto es fundamental, considerando que “en Tucumán los cañaverales sufren de una insuficiente disponibilidad de agua durante la primavera, lo cual limita su potencial productivo ya que la gran mayoría de nuestros campos cañeros no tienen riego”. Además, nuestros ensayos muestran que “la cobertura de RAC favorece la proliferación y la actividad de microorganismos benéficos y disminuye la cantidad y la variedad de las malezas que pueden crecer en estas condiciones, por lo cual facilita el manejo de las mismas.” Por otra parte, “el RAC que se mantiene en superficie protege al suelo de la erosión, tanto hídrica como eólica”. Estos son algunos de los efectos benéficos más importantes, pero no los únicos.

ARCHIVO LA GACETA

Otros beneficios

Si tenemos en cuenta que en el pedemonte las pendientes pueden ocasionar problemas de erosión y que es una zona con muchos años bajo cultivo y con áreas de suelos de texturas gruesas, por lo cual la fertilidad del suelo puede ser una limitante de la productividad del cañaveral, es evidente que en esta región dejar el RAC de la caña de azúcar como cobertura es una práctica agronómica totalmente recomendable.

En la Llanura Chacopampena (hacia el NE del área cañera) el déficit de agua en la primavera y las restricciones en la fertilidad de los suelos constituyen limitantes para la capacidad productiva de la caña de azúcar. En esta región también es recomendable dejar el RAC como cobertura.

En ambos casos también es posible dejar una parte del RAC como cobertura, por ejemplo el 70%, y retirar la otra parte (30% del RAC) para destinarlo a otro uso.

En algunas zonas de la Llanura deprimida, las menores producciones de los cañaverales pueden deberse a problemas de excesos de humedad y aquí, mantener el RAC como cobertura no sería recomendable ya que agravaría la situación del exceso de agua. En estas condiciones, puede manejarse el residuo de la cosecha incorporándolo en el suelo o retirándolo del campo. La incorporación en el suelo se realiza usando implementos mecánicos, y para retirar el RAC del campo se lo puede enfardar.

Todas estas alternativas de manejo están al alcance de los productores de nuestra provincia y ninguna implica el empleo del fuego.

“Evitar la quema de la caña en pie, del residuo de cosecha y de cualquier otro elemento vegetal debe ser un compromiso de todos”. “Sociedad y productores debemos actuar con responsabilidad respecto a este tema, ya que muchos fuegos se inician por actitudes imprudentes que conducen a graves situaciones”. En Tucumán, los campos productivos están rodeados por poblaciones lo que hace más difícil los controles y exige un mayor acuerdo entre todos los actores para evitar los daños.

“Nuestros productores deben extremar las precauciones para evitar el avance del fuego en sus campos, y esto incluye mantener limpios alambrados, canales, caminos internos y callejones, hacer cortafuegos y tener un sistema de alerta que les permita identificar rápidamente los focos de fuego y acudir a extinguirlos”.

El resto de la sociedad, por su parte, debe contribuir evitando todas aquellas acciones que pueden iniciar un incendio cuyas proporciones son difíciles de predecir.

Es necesario adquirir plena conciencia de los efectos negativos de la quema, tanto para el medio ambiente y en la calidad de vida de los tucumanos como para las actividades productivas de la provincia.

Finalmente, “debemos entender que el RAC que queda en los campos, después de la cosecha en verde del cañaveral, lejos de constituir una molestia o un problema, es un verdadero “valor” que tienen los productores, tanto por sus efectos positivos si se lo deja sobre el suelo o se lo incorpora, como por sus posibilidades de otros usos”. El gran desafío que afrontamos como sector productivo y como sociedad es convivir en armonía, cuidando el medio ambiente, mejorando la calidad de vida de todos los habitantes y avanzando hacia la implementación de sistemas productivos más sustentables.