Andrés Folch vivió hasta los cinco años en Tucumán, cuando su familia se mudó de la Colonia 14, en el ingenio Santa Ana, al partido bonaerense de San Martín. A partir de ahora, su tumba ya no llevará la leyenda “Soldado argentino sólo conocido por Dios”, porque sus restos fueron identificados en el Cementerio de Darwin, como uno de los soldados caídos en Islas Malvinas.

Ayer, la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación informó sobre una nueva identificación positiva en el marco del Plan Humanitario Malvinas. Con el caso de Folch, ya son 93 los soldados argentinos cuyas tumbas fueron identificadas.

Según relató ese organismo nacional, Andrés, de 19 años, fue unos de los primeros conscriptos en arribar a las Islas Malvinas y murió sobre el final de la guerra, en la batalla de Puerto Argentino el 14 de junio de 1982.

Sus hermanas fueron notificadas del hallazgo en dependencias del Archivo Nacional de la Memoria por el equipo interdisciplinario del Centro de Asistencia a las Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos “Dr. Fernando Ulloa”, preparado para contener y asistir a las familias en ese difícil momento.


El diario La Nación consigna la historia de este soldado. “Ahora sí nos sentimos contenidas”, dijo Carmen, la mayor de las hermanas, luego de recibir la información en el predio de la ex ESMA. Con ella estaban sus hermanas Raquel, Ana y el marido de ésta última, Pedro Rodríguez. Relata que a Andrés lo mató el mismo misil que a Julio Cao, otro soldado que fue identificado hace apenas unas semanas.

Andrés fue uno de los 122 cuerpos sin identificar a los que el británico Geoffrey Cardozo enterró bajo la placa “Soldado argentino sólo conocido por Dios” en el cementerio de Darwin una vez terminada la guerra. Gracias al minucioso registro que el británico realizó entonces, más 10 años de trabajo hormiga de un excombatiente y la investigación de un equipo forense liderado por la Cruz Roja, más de 90 de esos soldados ya tienen una placa con su nombre. No obstante, aún restan 29 tumbas sin nombre. En marzo pasado, en un hecho sin precedentes, padres, hijos, hermanos, tíos y demás familiares pudieron colocar por fin una flor en esas tumbas identificadas.

Según relataron sus familiares, Andrés estaba como conscripto en el regimiento de la Tablada, pero nunca les informaron que había sido destinado a Malvinas y, luego, que había caído. Aún conservan las cartas que envió desde las islas.

“Esta misión humanitaria nos ayuda a cerrar heridas. Después de 35 años las familias de nuestros héroes tienen la posibilidad de ser notificadas fehacientemente acerca del lugar donde descansan en paz sus seres queridos”, dijo Claudio Avruj, secretario de Derechos Humanos.