En la madrugada del domingo 12 de marzo de 2006, en la comisaría de Raco, se confeccionaron las actas falsas del hallazgo del cuerpo de Paulina Lebbos. En esos documentos quedó consignado que la Policía había encontrado los restos de la joven estudiante y no los hermanos Sergio y Marcelo Goitea, como se conoció después, a partir de la reconstrucción que realizó Gendarmería.

Ayer, el ex comisario Enrique García, quien estaba a cargo de esa sede policial, afirmó que “no quería hacerlo porque no consideraba que fuera lógico”. Dijo que asintió al pedido de sus superiores porque “era una orden precisa”.

Según el testigo, las actas fueron confeccionadas por Rubén Brito, quien era jefe de la Regional Norte, y por lo tanto su superior inmediato. “Esa noche fue infernal. Le dije a Brito que no consideraba que yo pudiera hacerlo. Entonces, me dijo que él lo haría”, aseguró.

En una declaración realizada en sede judicial y que ayer fue leída en el juicio, García aseguró que en el lugar del hallazgo le había avisado a Brito y a Nicolás Barrera -era el subjefe de la Policía-, que los restos habían sido encontrados por los hermanos Goitea.

“Estaba en la disyuntiva de hacer lo que debía o lo que me ordenaban. Barrera me dijo: ‘no sé cómo vas a hacer pero hacelo así’. Brito también sabía. Yo sabía que no era así y lo mismo entré en esa situación. He cometido un error y estoy pagando mi culpa”, señaló.

Cergio Morfil, abogado de Brito, solicitó la exclusión probatoria de las actas. Gustavo Carlino, abogado de Barrera, había formulado el mismo pedido. El Tribunal rechazó ambas solicitudes. “Está ratificando lo que declaró estando amenazado, como él lo dijo en esta audiencia. Es un mentiroso. Dice lo que se le ocurre”, consideró Morfil.

“Es un testigo mitómano y contradictorio. Usa la muletilla del ‘no recuerdo’, pero la última vez que declaró fue en 2014. Pedí que se excluya su declaración de hoy (por ayer). Vamos a pedir que sea investigado por el delito de falso testimonio”, indicó Carlino.

“No es esa declaración exclusivamente la que llevó a los imputados a estar en el juicio. Los mismos defensores tuvieron su momento para solicitar la exclusión probatoria, pero no lo hicieron”, consideró el fiscal coadyuvante Diego López Ávila, al ser consultado.

Relaciones y fotos

García fue indagado respecto a si tenía con algunos de los imputados algún tipo de relación que excediera lo laboral. El testigo contó que conocía a Eduardo di Lella, quien era secretario de Seguridad, desde que cumplía funciones en la comisaría de Yerba Buena.

Además, dio a entender que fue trasladado por su buen desempeño desde esa sede policial a la de Raco. “Supuestamente me designaron porque había una ola de robos en la zona”, contó. Agregó que Di Lella le prestaba su camioneta para realizar patrullajes.

Ayer se exhibieron fotos en los que se ve a García junto a Hugo Sánchez y Brito. Según explicó, las imágenes fueron tomadas durante una reunión por el Día de la Policía, en noviembre de 2005, cuatro meses antes de que fuera encontrado el cuerpo de Paulina. “No éramos amigos, había una relación de superior a subalternos. Había un grado de confianza”, opinó. “Yo debía obedecer a mi superior inmediato”, dijo García para defender su participación en el caso. Ayer, fue consultado sobre los motivos por los que intervino cuando no era su jurisdicción.

Al declarar en sede judicial, el ex comisario indicó que sí le había comunicado a Brito que esa jurisdicción pertenecía a la comisaría de Vipos. El jefe de esa sede policial era Antonio Santiago Rojas, quien se habría presentado en la comisaría de Raco mientras las actas del hallazgo eran fraguadas. Rojas debía declarar en este juicio, pero falleció meses atrás. “Le dije a Brito que el jefe de Vipos debía hacerse cargo. Me respondió que yo debía seguir”, indicó.

El ex comisario Enrique García confirmó que fue él quien decidió “incorporar a los Goitea” en el acta falsa del hallazgo. Cuando los hermanos Sergio y Marcelo Goitea declararon como testigos, señalaron que los policías de Raco los fueron a buscar a su domicilio para llevarlos a declarar en la comisaría. En el camino, señalaron, García les dijo que debían declarar que el cuerpo había sido encontrado por uniformados. Ayer, el ex comisario aceptó esa situación, pero negó que lo haya hecho en tono amenazante. El testigo dijo que en esa oportunidad habló con los padres de los Goitea. Según declararon los cuidadores de caballos de polo, el jefe policial les dijo a sus padres que no dijeran que ellos habían hallado el cuerpo porque les traería inconvenientes. Cuando los hermanos declararon, evidenciaron mucho temor. “Sienten la palabra ‘policías’ y todavía se ponen nerviosos”, declaró su hermana, Adela Goitea. 
advertencia
El juez Dante Ibáñez adelantó que para acelerar el debate se continuará con el sistema de doble turno. “Les aviso a las partes que vamos muy lento. Los abogados deberán buscar un reemplazo en el caso de que no puedan asistir al debate”, advirtió Ibáñez. 
visita en el cuartel     Enrique García se refirió a la visita que recibió de parte del comisario Barrera cuando estuvo detenido en Gendarmería. “Me dijo: ‘tranquilo, ya va a pasar’. Lo tomé como un aliento porque me encontraba angustiado”, manifestó. 
llamados                    En la noche del hallazgo, según García, su teléfono no paraba de sonar. “Di Lella me llamaba insistentemente. Me consultaba si era un cuerpo de mujer. ‘Venga usted, no sé precisarle’, le respondí”, señaló.

Reunión en casa de los Goitea 

El ex comisario Enrique García confirmó que fue él quien decidió “incorporar a los Goitea” en el acta falsa del hallazgo. Cuando los hermanos Sergio y Marcelo Goitea declararon como testigos, señalaron que los policías de Raco los fueron a buscar a su domicilio para llevarlos a declarar en la comisaría. En el camino, señalaron, García les dijo que debían declarar que el cuerpo había sido encontrado por uniformados. Ayer, el ex comisario aceptó esa situación, pero negó que lo haya hecho en tono amenazante. El testigo dijo que en esa oportunidad habló con los padres de los Goitea. Según declararon los cuidadores de caballos de polo, el jefe policial les dijo a sus padres que no dijeran que ellos habían hallado el cuerpo porque les traería inconvenientes. Cuando los hermanos declararon, evidenciaron mucho temor. “Sienten la palabra ‘policías’ y todavía se ponen nerviosos”, declaró su hermana, Adela Goitea. 

Advertencia

El juez Dante Ibáñez adelantó que para acelerar el debate se continuará con el sistema de doble turno. “Les aviso a las partes que vamos muy lento. Los abogados deberán buscar un reemplazo en el caso de que no puedan asistir al debate”, advirtió Ibáñez. 

Visita en el cuartel    

Enrique García se refirió a la visita que recibió de parte del comisario Barrera cuando estuvo detenido en Gendarmería. “Me dijo: ‘tranquilo, ya va a pasar’. Lo tomé como un aliento porque me encontraba angustiado”, manifestó. 

Llamados                    

En la noche del hallazgo, según García, su teléfono no paraba de sonar. “Di Lella me llamaba insistentemente. Me consultaba si era un cuerpo de mujer. ‘Venga usted, no sé precisarle’, le respondí”, señaló.