“Esta es una comisaría, no es un centro de detención o una penitenciaria. Nuestro rol es otro”, manifestó ayer Félix Benjamín Concha. El jefe de la Unidad Regional Sur (URS) había llegado hasta la comisaría de Aguilares, donde ayer los detenidos se amotinaron. Este hecho acentuó la crisis carcelaria en la provincia, marcada por el hacinamiento y las malas condiciones en las dependencias policiales.

En las últimas tres semanas, se registraron situaciones similares en las comisarías de San Isidro de Lules y de Monteros. Semanas antes, había sucedido en la comisaría 11 de la capital. En todos los casos, los internos reclamaron mejores condiciones y traslados.

Tarde movida

Ayer, en Aguilares, los guardias atinaron a lanzar agua y el contenido del matafuego sobre los colchones que estaban colocados como barreras en la puerta. Así, evitaron que las llamas se expandan en el calabozo y a otras áreas de la comisaría de Aguilares. Los presos habían prendido fuego a estos elementos segundos antes, para reclamar algunas medidas.


Como consecuencia, seis personas que están privadas de la libertad fueron atendidas en el hospital zonal por “heridas leves” -dificultades para respirar en el momento-, aunque ninguno de ellos sufrió serios inconvenientes de salud.

Autoridades de la Policía explicaron que los internos habían iniciado este incidente alrededor de las 17, para protestar por la ausencia de familiares en la jornada de visitas (por la mañana). Con el paso de la tarde, se supo también que fueron identificados como promotores de los incidentes tres internos que reclamaban el traslado hacia una dependencia policial de la capital, para estar cerca de sus familiares.

Las tres personas habrían participado el 21 de marzo pasado de los incidentes de la comisaría de Lules, según fuentes policiales.

“Han recibido la alta médica. Y los promotores del principio de incendio, que serían de San Miguel de Tucumán, fueron derivados a otra dependencia policial. Se restableció el orden inmediatamente”, expresó Concha.

En la comisaría de Aguilares estimaron que los reclusos podrían haber utilizado un fósforo para encender los objetos, que fueron colocados en la puerta del calabozo.


“Todos los detenidos recibieron asistencia médica. Aproximadamente, a unos cinco los llevaron al hospital. El médico de la Policía controló al resto aquí (en la comisaría)”, contó Concha.

La Fiscalía de Instrucción Penal de la IV Nominación del Centro Judicial de Concepción supervisó las actuaciones policiales.

Angustia

Ante la revuelta interna en la comisaría y las consecuencias en que podrían derivar, familiares de los detenidos llegaron hasta la dependencia policial.

“Supuestamente, está bien. Eso nos dijeron. Pero no dejaron que lo veamos”, dijo Norma Ávila, quien se presentó anoche como prima de un interno. “No sabemos si lo están trasladando. Además, ubicaron aquí a gente de otro lado, que viene de la capital y que pide que lo traslade”, se quejó la mujer, acompañada por un grupo de parientes.

Familiares de otro interno se quejaron de las malas condiciones del edificio. “Están mal”, enfatizaron. La comisaría de Aguilares, ciudad ubicada a unos 90 kilómetros de San Miguel de Tucumán, albergaba hasta ayer a 13 personas privadas de la libertad, según puntualizó el jefe de la URS. Con el traslado a otra dependencia de los tres posibles autores del incidente, el número descendió a 10, según informó.