Croacia es dos veces Tucumán en términos de superficie. Pero su presidenta, Kolinda Grabar Kitarovic, recordó aquí, en la provincia más pequeña del país, que una comunidad tiene el tamaño de sus sueños y de sus líderes. “Creo firmemente que un país es tan grande como elige serlo y que esa elección depende tan sólo de nosotros”, dijo en el acto en el que recibió el doctorado honoris causa de la Universidad San Pablo-T. En esa exposición pronunciada en un castellano claro y con acento ibérico, la mandataria reinvidicó su compromiso con la integración internacional. En las antípodas del paradigma del aislamiento, Grabar Kitarovic propuso proximidad. “Debemos estrechar alianzas a escala global. En Europa, Croacia apoya activamente el acercamiento con América Latina”, aseguró.

La disertación sobre los principios de la política exterior croata hizo las veces de cierre de la visita oficial de horas que la Presidenta hizo a la provincia, una escala organizada y promovida por Catalina Lonac, cónsul honoraria de Croacia en la región y fundadora de la San Pablo-T. Durante la mañana, visitó el Instituto “República de Croacia”, en la localidad de La Florida; luego pasó por la Casa Histórica y asistió a un almuerzo en el Poder Ejecutivo. El gobernador Juan Manzur participó de esa primera parte de la estadía: recibió a la jefa de Estado en el aeropuerto y la agasajó en la Casa de Gobierno con una comida en la que participaron 70 autoridades públicas provinciales y empresarios (ver “Una fanática de la palta”). A continuación y en medio de un operativo estricto de seguridad, Grabar Kitarovic se desplazó a la residencia Nougués, el petit hôtel donde funciona una de las sedes de la Universidad. La agenda fue cumplida con puntualidad salvo el contacto con la prensa: la política croata canceló una entrevista alegando agotamiento, según explicó un vocero.


A las 15, la homenajeada subió la escalera señorial de la Casa Nougués, escoltada por Lonac, miembros de la comitiva y el industrial Jorge Rocchia Ferro. Con una sonrisa seria, tomó su lugar en el centro del estrado mientras el público la aplaudía: a su derecha se sentó la anfitriona y a su izquierda, el rector Horacio Deza. Grabar Kitarovic lució un pantalón negro, una blusa a tono con flores y un saco rojo, además del pelo recogido. Pese a su apego al protocolo, cedió a la tentación -o necesidad tucumana- de apantallarse mientras el maestro de ceremonia José Romero Silva daba pie a la intervención de Lonac. No hubo himno pero sí un video institucional: a posteriori, la cónsul honoraria elogió a la Presidenta. “Para nosotros es un día de fiesta”, definió. Agregó: “usted está escribiendo la historia de Croacia que admirarán las nuevas generaciones. Una mujer joven ha llegado a dirigir los destinos de uno de los países más castigados por los efectos de los procesos de descolonización y de posguerra. ¡Cuánto dolor ha pasado el pueblo croata para conseguir su libertad!”, exclamó.

Lonac también subrayó que la mandataria era un ejemplo de política que llegaba al más alto nivel de decisión por sus propios méritos. “Suponemos que no ha sido una carrera fácil: la misoginia y los actos de discriminación en relación al género femenino se hacen visibles con mayor facilidad en estos últimos tiempos, pero antes, y no hablo de muchos años atrás, las mujeres no eran consideradas sujetos políticos”, evocó. Luego se incluyó en el colectivo y celebró: “bienaventurados estos días donde las mujeres empoderadas podemos hablar por aquellas que no tienen voz”.

Un final positivo

Con los gestos sobrios ordenados por su ceremonial, Grabar Kitarovic agradeció la laudatio y se puso de pie para recibir el título de doctora honoris causa; una copia legalizada de la resolución que confiere ese honor; la medalla y una réplica del anillo diseñado por el orfebre Juan Carlos Pallarols para los egresados de la San Pablo-T. Presenciaron la entrega de estos atributos, entre otros, Antonio Gandur y Antonio Estofán, vocales de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán; el arzobispo Carlos Sánchez; el ministro de Desarrollo Productivo, Juan Luis Fernández; Jorge Neme, secretario de Relaciones Internacionales de la Provincia; Alicia Bardón, rectora de la Universidad Nacional de Tucumán y Walter Soria, decano de la Facultad Regional. También asistieron al acontecimiento los legisladores Marcelo Caponio (PJ) y Eudoro Aráoz (UCR); la ex diputada Miriam Gallardo de Dip; Mauricio Guzman, presidente del Ente Cultural de Tucumán; la académica Carmen Fontán y Gregorio Werchow y Héctor Viñuales, respectivos secretario general y presidente de la Federación Económica de Tucumán.

Sin más trámite, la Presidenta tomó el micrófono y leyó un discurso destinado a transmitir cómo se siente Croacia en el mundo. Este país del Adriático fue, hasta la caída del Muro de Berlín, una parte de Yugoslavia y, por ende, de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La desintegración del bloque socialista inauguró un período de enfrentamientos bélicos en la región de Los Balcanes. Golpeada por esas turbulencias, Croacia se puso a comienzos de los 90 bajo el paraguas de la república parlamentarista y, con esas reformas, logró ingresar a la Unión Europea (UE). Es la última incorporación a este sistema continental herido, también, por el Brexit, las corrientes proteccionistas y el fortalecimiento de los populismos. Pero la Presidenta confió en que prevalecerán la cooperación y los intercambios. Según Grabar Kitarovic, la UE debe profundizar su salida al Atlántico y complementarse con América Latina. Son palabras que alientan el tratado comercial que el Mercosur tramita desde hace años y que pretende cerrar durante 2018.

Se puede ser europeísta sin dejar de ser croata. “Un Estado miembro puede tener y defender sus intereses nacionales, y, al mismo tiempo, continuar siendo un fuerte promotor de la unidad europea y de su visión conjunta del futuro”, dijo quien, antes de acceder a la presidencia, estudió y trabajó en Estados Unidos, y llegó a ser asistente del secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el cargo de mayor jerarquía en esa institución ocupado por una mujer. Grabar Kitarovic informó que, además de apostar por la UE, su país había constituido una alianza con las naciones de Europa Central (la Iniciativa de los Tres Mares). Y expresó que los problemas transnacionales del terrorismo, el crimen organizado y las migraciones ponían a prueba a los actores del Mediterráneo. Pero la Presidenta manifestó que, pese a la crudeza de estos exámenes, era optimista en cuanto a la posibilidad de dar estabilidad, seguridad y desarrollo a las democracias más jóvenes del mundo.