Los hinchas de San Martín no sólo aplaudieron a sus jugadores, en lo que fue la vuelta del equipo al triunfo en La Ciudadela. También se enrojecieron las manos reconociendo al “héroe tucumano”, como se conoce Miguel Ángel Giménez, un hincha más del “Santo”, días atrás, hoy gigante para muchos.

Todo cambió cuando Giménez arriesgó su vida para salvar a una familia entera que era arrastrada por una creciente del río Colorado. Ese día, Miguel y Graciela, su esposa, pasaron por el puente del lugar y escucharon el llanto de niños. Ellos, que son papás de cinco, de entre dos y 16 años, no pudieron no responder a lo que oían. Miguel salvó a cuatro chicos y a tres mayores.

Reconocimiento

En el entretiempo del partido de contra Los Andes, Giménez fue citado a través del altoparlante de la voz del estadio hasta el centro del campo. Acompañado de su esposa y sus hijos Dilan (dos años), Tadeo (5), Lourdes (7), Santiago (12) y Luciano (16), la voz del estadio anunciaba que él era el hombre “que con la camiseta del ‘santo’ y una piola rescató a cuatro hermanitos de las fuertes aguas del río Colorado”. Los aplausos y gritos no tardaron en llegar, así como los ojos de Giménez de llenarse de lagrimas. “Nunca olvidaré esto. Sentí que era un jugador más, estoy muy agradecido”, contó con sus ojos humedecidos.

San Martín ganó y tiene un nuevo héroe para sus banderas, pero Giménez no se considera alguien con súper poderes. “No me siento un héroe. Todos los que estuvieron en el puente son héroes. Si no estábamos todos yo no hubiese podido sacar a los chicos”, agregó.

Miguel recibió el reconocimiento de las autoridades del club, que le regalaron un abono de platea para toda la temporada. “Él siempre viene a la cancha; me inventa cualquier cosa para ir. No es de los que viajan a acompañar al equipo a otro lado, pero siempre que juega de local, está”, revela Graciela, más que contenta con el otro regaló que recibió Miguel. La voz del estadio confirmó que el presidente Roberto Sagra le dará trabajo a Giménez, con lo que ayer, el héroe de la crecida del río Colorado saltó de alegría. En el día de su reconocimiento, fue el hincha de San Martín más feliz del mundo.