Cuando los policías ingresaron a la casa de Pedro César Iriarte, todavía hervía, sobre una de las hornallas de la cocina, una pava cargada con agua.

El anciano, de 77 años, fue asesinado a golpes en su domicilio de Belisario López al 800, en el barrio ex Aeropuerto.

Algunos indicios que los pesquisas observaron en la escena del crimen los hacen sospechar de que no se trató de un asesinato cometido por alguien que ingresó a la propiedad con intenciones de cometer un robo.

De todos modos, los pesquisas manejan el caso con total hermetismo y aseguran que se encuentran en plena investigación y que nada se puede descartar.

Indicios

Algunos detalles del homicidio pudieron confirmarse con el paso de las horas.

Por ejemplo, se pudo establecer que a las 8, un empleado de un familiar de Iriarte llegó hasta el domicilio, donde acopiaban, en el fondo, herramientas y materiales para la construcción.

De acuerdo con esa información, el trabajador debía retirar algunos de esos elementos para continuar con su tarea diaria, ya que trabaja para un contratista, pariente de la víctima.

Según esa versión, como el dueño de casa no lo atendía, se acercó a una ventana; y al mirar a través del vidrio, descubrió una escena que seguramente no olvidará: el cuerpo de Iriarte estaba atado a una silla, con una sábana, y en medio de un charco de sangre. De inmediato, se comunicó con los familiares de anciano y dio aviso a la Policía.

Cuando recibió la comunicación del mortal suceso, el fiscal de feria, Diego López Ávila, se dirigió hasta el lugar para dirigir las tareas policiales.

También se presentaron los investigadores de la División Homicidios, a cargo del comisario Jorge Dib y del subcomisario Diego Bernachi.

Los policías se entrevistaron con los vecinos, pero ninguno aportó datos de valor que permitieran completar el criminal rompecabezas.

Otro de los datos que habría llamado la atención de los pesquisas es que no había rastros de una pelea ni de que alguien hubiera ingresado por la fuerza. La casa estaba en orden.

Mientras tanto, los expertos de Medicina Legal realizaron las pericias técnicas. Los resultados de esas medidas llegarían a manos del fiscal López Ávila, en las próximas horas.

La autopsia

En principio, se creía que el anciano habría fallecido por asfixia, pero el informe preliminar de la autopsia reveló que la causa del fallecimiento fueron los golpes que recibió.

A partir de ese informe, además, se pudo constatar que el homicidio habría sido perpetrado cerca de las 7, una hora antes de que se descubriera el crimen.

El dinero

El hallazgo de dinero en efectivo en poder de la víctima (habrían encontrado $ 1.800 en su billetera) abre otras posibilidades respecto del posible móvil.

“Nos llama la atención que la casa no esté desordenada y que la cerradura no haya sido violentada. Si bien es cierto que no hay una hipótesis clara, considero que no se puede descartar que la víctima haya conocido a su atacante, y por eso le abrió la puerta, y le permitió acceder al domicilio”, explicó a LA GACETA, el penalista Sebastián Púmara, quien junto con su colega Patricio Grignola representan a los familiares de la víctima.

Historia de vida

Sobre Iriarte, se sabe que no tenía hijos y que fue empleado de comercio. Pasaba sus horas de ocio cocinando y tomando mate. Tenía buena relación con sus vecinos, a quienes conocía de toda la vida, porque la casa había pertenecido a sus padres. Eventualmente, recibía la visita de familiares o de algún conocido.

Los vecinos consultados por este diario aseguraron que recién se enteraron de lo ocurrido en la mañana del lunes, cuando se presentaron en el lugar los policías de Homicidios y de Criminalística.

“Era muy pequeño y delgado, nunca hubiera ofrecido resistencia. Además, estaba haciendo diálisis y su salud era frágil”, resumió Alicia Quintana.