BUENOS AIRES -. La Armada investiga un ruido ocurrido el miércoles pasado, cuatro horas después de la última comunicación del desaparecido submarino ARA San Juan. El registro provino de una zona ubicada cerca de la última posición reportada por la nave.

“Estamos investigando una anomalía hidroacústica”, detalló ayer el vocero de la Armada, Enrique Balbi, en la última comunicación oficial. Descartó otros posibles indicios sobre la ubicación del sumergible, como el hallazgo de bengalas, una balsa y otros ruidos percibidos por buques que participan de la búsqueda.

Acerca de la versión sobre una posible explosión, añadió que no podía conjeturar, pero que se “ha evaluado” esa posibilidad y se trata de un escenario más en estudio. “Una explosión de tal magnitud hubiese sido escuchada por un hidrófono en el fondo del mar o cualquier submarino en el Atlántico Sur”, aclaró.

Asistencia

Tanto Estados Unidos como Rusia expresaron ayer su interés en la situación del sumergible. El presidente norteamericano, Donald Trump, pidió mediante su cuenta de Twitter “que Dios esté con los 44 tripulantes”. Recordó que dio la orden de ayudar a la Argentina con la búsqueda. La Marina de ese país está colaborando con equipamiento de última tecnología. Por otro lado, el presidente ruso Vladimir Putin llamó al Presidente Mauricio Macri y le ofreció ayuda.

La búsqueda entró ayer en una fase crítica, ya que los tripulantes podrían empezar a sufrir la falta de oxígeno si la nave sigue bajo el agua, como se sospecha. La dramática situación disparó un operativo internacional de rescate en el que participan cerca de 4.000 personas y unos 30 aviones y barcos de Argentina, Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y Chile.

“No tenemos ningún rastro”, reconoció Balbi.

La Armada señaló en un comunicado que se pronostican peores condiciones climáticas para la búsqueda a partir de hoy. Hasta ahora se ha patrullado la superficie de un área de casi 500.000 kilómetros cuadrados donde podría estar la nave militar, pero falta explorar una amplia zona bajo el agua.

Los familiares de los tripulantes comenzaron a mostrar desesperación en Mar del Plata, a cuya base militar el submarino debía haber llegado a comienzos de la semana y donde están reunidos.

La jueza que está a cargo de la investigación por la desaparición dijo que había información clasificada por tratarse de una nave militar. “Hay información muy sensible que obedece al secreto de estado. Estamos hablando de una embarcación de guerra”, expresó Marta Yañez, jueza de primera instancia de Caleta Olivia. (Télam- DPA- Reuters-DyN)