Eduardo Bastitta- Gerente general de La Plaza Logística

El comercio electrónico, que experimentó un alza superior al 30% en América Latina en los últimos años, es uno de los principales cambios impulsados por la tecnología en las redes logísticas. A medida que las conexiones a internet sigan creciendo en cantidad y calidad, el e-commerce continuará su consolidación como la nueva modalidad de compra y venta de productos y servicios.

La logística, en este escenario, debe enfrentar nuevos desafíos. A diferencia de la operativa tradicional, el comercio electrónico requiere una red de distribución más capilar, preparada para manejar paquetes unitarios, individuales, de poco peso pero en mucho mayor volumen. Por ejemplo, una empresa debe trasladar muchos pares de zapatillas con orígenes y destinos diversos, en vez de hacer el traslado de un pallet que contiene cientos de pares de zapatillas a un único destino. Consecuentemente, la red de distribución tiene una transformación muy importante, que abarca desde lo que ocurre dentro del depósito hasta lo que pasa en todo el resto del proceso de distribución.

El crecimiento de las compras online puede no tener su correlato en la logística, esto es lo que ocurre en Argentina, donde la gran mayoría de las compras online no contratan los servicios de entrega, sino que se resuelve el despacho entre el vendedor y el comprador, sin utilizar servicios tercerizados de logística.

Cuando uno pregunta por qué no se utiliza el servicio de entrega, la respuesta suele ser que el servicio en Argentina es deficiente, que tarda mucho, que es caro, que tiene ventanas deficientes de entrega, que no existe un efectivo y ágil seguimiento del paquete o que no tiene desarrollados suficientes puntos de entrega accesibles. Por el otro lado, cuando uno mira desde el sector de logística este mercado, el potencial vislumbrado es muy grande, pero todavía se perciben grandes barreras de entrada para su correcto desarrollo.

El sector de logística es percibido como una oportunidad de negocio riesgosa y compleja, con alta conflictividad sindical. Existen cuestiones legales que se derivan de la regulación del correo que requieren de aggiornamento y, sobre todo, el sector está acaparado por la competencia desleal de empresas que brindan un servicio de mala calidad pero que bloquean el ingreso de nuevos competidores debido a su posición dominante y al subsidio permanente que reciben por parte del Estado.

La logística de e-commerce implica un gran valor agregado para la sociedad, porque reemplaza nuestra tarea como consumidores cuando vamos a comprar las cosas directamente a un local, supermercado, farmacia, etc. Se trata de un nuevo servicio en la economía, y como tal, es un incremento neto del PBI y tiene un enorme potencial de generación de empleo. Es necesario destrabar todas aquellas cuestiones que limitan su potencial.

Lograr que un producto llegue al consumidor en buenas condiciones, sin impactar negativamente en el tránsito y dentro de un rango de dos a cuatro horas desde que es pedido, es absolutamente factible, conlleva un rediseño completo de las redes logísticas con un gran impacto positivo en la inversión, el crecimiento del PBI, la competitividad y la generación de empleo. Es clave lograr que haya nuevos jugadores que vean esta oportunidad de inversión y se animen a entrar en la logística para explotar todo su potencial. (Télam)