Las chicas trans que viven de la prostitución, como era el caso de Ayelén Gómez, están predestinadas a que algo malo les suceda. Así lo sostuvo Marcia Daniela Albornoz, licenciada en trabajo social y miembro de la comisión directiva del Cetrans (Centro Educativo Trans de puertas abiertas), quien expuso la situación en la que salen a trabajar las mujeres de esa comunidad en Tucumán.

“Las chicas trans en situación de prostitución son totalmente vulnerables en la calle. Y no están en la calle porque ellas lo eligen sino porque no tienen posibilidad de insertarse en el ámbito educativo y laboral. Además la mayoría son expulsadas a temprana edad de su grupo familiar. Y ante todas esas causas el Estado está ausente”, planteó Albornoz. E insistió: “el caso de Ayelén es una irresponsabilidad más del Estado, que no les da protección a las compañeras trans ni oportunidades laborales”.

La realidad que vive la comunidad trans en la provincia es preocupante, según alertó Albornoz. “El promedio de vida en la población trans es de entre 35 y 40 años, lo que demuestra que el Estado no está generando políticas públicas concretas para este colectivo, por lo que lamentablemente terminan en situación de prostitución y expuestas a todo en la calle”, advirtió.

Albornoz alertó que las chicas trans en situación de prostitución se encuentran con toda clase de violencia en la calle. “La de la noche es otra vida, y es bastante difícil. Las chicas están expuestas a contraer enfermedades sexuales; a los clientes que por ahí tienen conductas bastantes sádicas y desviadas; a que los delincuentes las asalten; y a la violencia de la gente, que pasa y les tira botellazos, naranjazos o a veces algunos se acercan como para pedir sus servicios y cuando la chica se arrima le calzan una trompada”, describió la referente trans.

Ante este panorama, Albornoz remarcó que la prostitución no es una elección de las chicas trans, sino que no encuentran otro medio de vida. En ese sentido, aportó cifras concretas: “en Tucumán, el 80% de la población trans es trabajadora sexual; el 60% no terminó los estudios primarios; entre el 20% y el 30% terminó la secundaria; y solo un 3% están incorporadas al mercado laboral de manera registrada. La situación es gravísima”.

Todos a declarar

Ayelén fue asesinada mientras ejercía la prostitución, el sábado a la madrugada, en el parque 9 de Julio. De acuerdo con los primeros indicios, alguien la asfixió (posiblemente introduciéndole tierra en la boca) y luego arrastró su cuerpo aproximadamente 50 metros, para dejarlo debajo de las tribunas del club Tucumán Lawn Tennis. Estaba desnuda y tenía signos de haber sido golpeada.

La identidad del autor de ese crimen todavía es un misterio. para los investigadores. Personal de la división Homicidios, dirigida por los comisarios Hugo Cabezas y Daniel Cuellar, ayer trataban de identificar a todas las personas que pertenecen al entorno familiar y social de Ayelén. Cada uno de ellos será llevado a tribunales para que presten declaración ante la fiscala Adriana Reinoso Cuello, quien dirige la causa y quien dio la orden de que no se descarte ni una sola pista.

Hasta ayer resonaban tres hipótesis del asesinato: que Ayelén había sido víctima de una agresión por parte de algún cliente; que la trans que la regenteaba podría estar implicada en su homicidio; o que una pareja en situación de calle que vive en la zona donde la asesinaron podría estar relacionada con el hecho ya que no se los volvió a ver por el lugar desde aquel día. Con todo, se pidió que quienes tengan datos, los informen al 4518895.

En 2012 Ayelén había denunciado a policías de la seccional 2°. En aquella oportunidad declaró que los uniformados la llevaron a la comisaría y abusaron sexualmente de ella; después la amenazaron: “p... cuando te vea en la calle te voy a reventar”.

peligro
“a las chicas que se prostituyen las muelen a palos”, advirtió una muchacha trans
Para poder ejercer la prostitución, las chicas trans que trabajan en las zonas de El Bajo y el parque 9 de Julio deben aceptar las condiciones que impone una madama, quien las considera “sus hijas”. Se trata de una mujer trans mayor, según contó a LA GACETA una chica que conoce ese ambiente pero que pidió preservar su identidad por cuestiones de seguridad. “Esta mujer es muy peligrosa”, aseguró. 
¿Cómo funciona el negocio? La entrevistada explicó que las trabajadoras sexuales deben pagarle entre $ 400 y $ 500 semanales a la mujer que las regentea. “Si no pagan, las multan: ya sea cobrándoles el doble o mandando a que les roben la plata o la cartera”, precisó.
“Esta mujer actúa con total impunidad y genera cierto temor entre las chicas que trabajan en la calle. Debe tener algún ‘arreglo’ para tener tanta libertad. Supuestamente, les cobra a cambio de brindarles protección para que no las moleste nadie mientras trabajan, pero la realidad es que a las chicas trans que se prostituyen las muelen a palos”, agregó la joven.

“A las chicas que se prostituyen las muelen a palos”, advirtió una muchacha trans

Para poder ejercer la prostitución, las chicas trans que trabajan en las zonas de El Bajo y el parque 9 de Julio deben aceptar las condiciones que impone una madama, quien las considera “sus hijas”. Se trata de una mujer trans mayor, según contó a LA GACETA una chica que conoce ese ambiente pero que pidió preservar su identidad por cuestiones de seguridad. “Esta mujer es muy peligrosa”, aseguró. 
¿Cómo funciona el negocio? La entrevistada explicó que las trabajadoras sexuales deben pagarle entre $ 400 y $ 500 semanales a la mujer que las regentea. “Si no pagan, las multan: ya sea cobrándoles el doble o mandando a que les roben la plata o la cartera”, precisó.
“Esta mujer actúa con total impunidad y genera cierto temor entre las chicas que trabajan en la calle. Debe tener algún ‘arreglo’ para tener tanta libertad. Supuestamente, les cobra a cambio de brindarles protección para que no las moleste nadie mientras trabajan, pero la realidad es que a las chicas trans que se prostituyen las muelen a palos”, agregó la joven.