La Justicia Federal busca detalles para tratar de establecer quién está detrás de los 1.838 kilos que fueron incautados en el paraje Los Pirpintos, en el departamento de Copo, a unos 400 kilómetros de la capital de esa provincia. Por el volumen de la droga (se trata del decomiso más importante de cocaína en la historia de Santiago del Ester) se sospecha que se trata de una organización que podría contar con el apoyo de un cártel dedicado a la distribución internacional de “merca”.

Todavía hay muchas dudas. Lo concreto es que la droga fue trasladada desde Bolivia hasta Santiago por vía aérea. Los gendarmes habían recibido la información de que una avioneta podría descargar paquetes en esa localidad y por eso enviaron personal que estuvo al menos dos días escondido en el monte para confirmar el dato. El martes, según se informó oficialmente, radares instalados en Formosa descubrieron el vuelo irregular de la nave narco.

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El helicóptero de la fuerza lo persiguió y alertó a los efectivos en tierra adónde había sido arrojada la cocaína. Aunque intentaron seguir a la avioneta, esta desapareció de su vista. Mientras tanto, en el suelo, los gendarmes atrapaban a un salteño y a un chaqueño que trasladaban unos 450 kilos del estupefaciente. Los sospechosos después decidieron colaborar y trasladaron a unos uniformados a un campo que arrendaban. Allí, ocultos en una tolva (maquinaria agrícola similar a un embudo) ubicaron más 1.380 kilos de cocaína.


Un misterio

La droga fue valuada en U$S 45 millones. Por orden del juez federal Guillermo Molinari, los gendarmes esperaron refuerzos en la zona del hallazgo y recién la trasladaron ayer a la mañana a la capital santiagueña. “Había miedo de que algún grupo comando intentara recuperar esa mercadería”, explicó una fuente de la investigación.

Ese fue el primer indicio de que los pesquisas estaban ante una situación especial, casi única. Otro fue que la mayoría de los panes de droga tenían sellos. Cada paquete de cocaína tenía estampado un águila, una sirena, una paloma de la paz o estaba envuelto en un papel de color verde oscuro.

Desde hace mucho tiempo los narcos utilizan ese sistema para identificar la droga que comercializan al por mayor. Según los especialistas en la materia, utilizan esos sellos para destacar, entre otras cosas, quién es el productor, la calidad de la sustancia y cuál puede ser el destino final de la carga. Los investigadores ya comenzaron a analizar quiénes son las personas que utilizan estas marcas en sus estupefacientes. Uno podría ser un conocido narco de Salvador Mazza que está siendo investigado por un envío de metanfetaminas secuestradas en la localidad salteña de Las Lajitas. Esa droga también había sido arrojada por una avioneta.

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Este método comenzó a ser utilizado a finales de los 80 por los cárteles colombianos y luego por los mexicanos. Las fuerzas internacionales tienen registro de más de 500 sellos identificados. No se descarta que la droga secuestrada en tierra santiagueña haya sido producida por las organizaciones internacionales que operan en Bolivia y en Perú.

Precisiones

“Estamos en plena etapa de investigación, pero es muy poco común que una organización argentina pueda acopiar semejante cantidad de estupefacientes. Esta cantidad no se habría reunido de un día para el otro”, explicó el fiscal federal santiagueño Pedro Simón.


Su par tucumano, Pablo Camuña, coincidió. “Pese a que no conozco los detalles de la causa, estamos hablando de volúmenes muy altos para el mercado local. También se necesita de una logística muy importante para poder moverla desde ese lugar. No cualquiera puede asumir ese trabajo”, indicó Camuña.

El juez Molinari dio su impresión sobre el caso. “Quiero felicitar a los gendarmes porque hicieron un gran trabajo, pero ahora debo pedirles que redoblen el esfuerzo. Tengo la teoría de que todo lo que llega por aire se termina distribuyendo por tierra. Por eso, hay que controlar más aún”, concluyó.