> Hoy, en Ciencias Naturales
Luciana Peker presentará “La revolución de las mujeres” hoy, a las 20, en el anfiteatro de la Facultad de Ciencias Naturales (Miguel Lillo 205). La autora estará acompañada por Adriana Guerrero (Ciadem), María Marta Luján (Facultad de Filosofía y Letras-UNT); Celina De La Rosa (Ni una menos Tucumán y APA) y Marcela Vignoli (ISES | UNT-Conicet). Cantará Alina Farrah.
Mientras Luciana Peker charla por whatsapp con esta cronista y se prepara para una jornada con múltiples compromisos laborales, su hijo Benito (15) cocina para el almuerzo y piensa en el partido de handball que esta tarde lo tendrá de arquero, y Uma (9) cose en su máquina de coser, y tal vez esté soñando con la mochila con la que recorrerá el mundo cuando tenga la edad para hacerlo. Con esta escena de un mediodía de martes feriado intenta Luciana responder a la pregunta acerca de cómo se ha colado la perspectiva de género en la “crianza” de sus hijos y en su vida familiar. “Creo que el mejor fruto de educarlos con perspectiva de género es que la mamá no carga con todas las mochilas; que el deseo de ellos es lo que importa, y no los mandatos culturales acerca de lo que debe ser un niño o una niña, un hijo o una hija”, reflexiona.
Peker ejerce el periodismo desde hace 20 años, y desde el suplemento “ Las 12” del diario Página/ 12 ha marcado -y lo sigue haciendo- la agenda del debe y la del haber en materia de igualdad de géneros en la Argentina. Justamente, de esa travesía por los derechos de género en el país trata el libro “La revolución de las mujeres”, que ella presentará hoy en Tucumán.
Egresada de la escuela de periodismo TEA en 1996, feminista por definición, Peker parece una especie exótica en esta Argentina que no soporta los matices. Reconoce que en “Las 12” puede escribir con libertad sobre los derechos de las mujeres, pero asegura que también lo pudo hacer en sus comienzos en revistas como “Luna”, entre otras publicaciones para consumo femenino que permiten llegar a un segmento popular; y que cualquier medio ofrece “ventanas” para ejercer el periodismo desde lo que ella define como “una perspectiva ética de defensa de la vida”.
En un tramo de “La Revolución de las mujeres”, Luciana homenajea a Julieta Lanteri, aquella pionera del voto femenino de comienzos del siglo XX que intentó enlistarse en el Ejército para poder votar. Y en la misma obra evalúa los logros acuñados desde entonces, así como las deudas pendientes, y los retrocesos que ella observa en los últimos tiempos, como el desmantelamiento de los programas de Educación Sexual Integral. “Pero se ha producido una enorme revolución que se manifiesta en parte en el medio centenar de leyes (con perspectiva de género) que se han aprobado en los últimos 10 años, aunque hay un largo trecho entre la ley y su cumplimiento. Me parece que las grandes deudas en política de género son la legalización del aborto legal, mejores políticas de cuidado: extender las licencias maternales y parentales, colegios con jornadas extendidas, políticas para que la maternidad no sea un castigo para el desarrollo profesional de la mujer”, enumera. Advierte sobre la exaltación de discursos apologéticos de la violencia de género como el de Fernando Farré; e insiste en que la educación sexual integral es “la madre de todas las batallas”, la mejor “vacuna” contra la violencia de género, una estrategia que protege tanto a mujeres como a los varones. “No es mágica, pero es la única prevención posible que tiene el Estado”, sostiene.
Mujeres pobres
Peker apunta que así como hemos avanzado en los derechos políticos y en muchos del área social, los económicos siguen a la zaga. Datos que grafican esa deuda: en la Argentina las mujeres ganan 27% menos que los varones (un promedio de $ 22.000 anuales). Y el desempleo femenino, que en promedio en el país es del 22%, en grandes conurbanos (el Gran Tucumán, entre ellos) trepa al 25 %. “Una chica de 27 años del conurbano tucumano tiene cuatro veces menos posibilidades de conseguir trabajo que un varón porteño de 40 años”, afirma. “Y sabemos que la economía es la base de la autonomía de las mujeres”, enfatiza. La otra brasa es la violencia física. Advierte que tras la masiva salida de las mujeres a la calle con la marcha del #NiUnaMenos se está viviendo un momento de revancha machista, que se muestra en especial en la saña contra las mujeres asesinadas en los últimos tiempos. “Las mujeres denuncian y el hombre se siente desafiado. Y la sociedad y el Estado incitan a la mujer a denunciar, y eso está bien. Pero el Estado tiene que intervenir muy fuerte, con refugios y perimetrales, entre otras acciones; no podemos volver a que las mujeres aguanten golpes; y la violencia nunca es una salida. Pero ahí el Estado tiene que intervenir antes de que se llegue a la muerte de una mujer o de un varón”.