El mundo afronta una crisis humanitaria de proporciones épicas: 65,6 millones de personas son forzadas a abandonar sus hogares por la violencia y los conflictos armados. Es la cifra más alta de todos los tiempos, e incluye 40,3 millones de desplazados internos, 22,5 millones de personas y 2,8 millones de solicitantes de asilo.

Cada minuto, 24 personas deben dejar todo para huir de la guerra, la persecución o el terror.

“Huyen con la esperanza de una vida mejor, pero muchas veces encuentran un mundo cada vez más inhumano”, consigna la organización Médicos Sin Fronteras en su declaración para el 20 de junio, Día Mundial del Refugiado.

La Asamblea General de la ONU declaró, el 4 de diciembre de 2000, al 20 de junio -aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, de 1951- como Día Mundial del Refugiado.

Según Naciones Unidas, se trata de la peor crisis de refugiados en la historia de la humanidad, que trae enormes desafíos y una inenarrable miseria para los países y comunidades afectadas.

La cifra de personas desplazadas supera a la población de Argentina y se acerca a la cantidad de habitantes de Gran Bretaña o Francia. Se podrían llenar 630 colectivos todos los días con gente forzada a dejar sus hogares.

Entre ellos, la tercera parte tuvo salir de sus países debido a la persecución, la guerra o la violencia.

Más de la mitad de los refugiados proviene de países en guerra como Siria, Afganistán y Somalia, según datos de la ONU.

Más de la mitad son niños o adolescentes. Otros, huyen de las hambrunas o de la persecución. Algunos se refugian en el primer lugar seguro que encuentran, como los sirios que cruzan la frontera hacia El Líbano. Muchos arriesgan todo para cruzar a tierras lejanas. Miles mueren en el camino.

La vida en peligro

Son los países emergentes los que reciben al mayor número de refugiados, pese a que 37 de las naciones más ricas negocian con la ONU para aceptar a migrantes.

Cada año, medio millón de personas llega a México, la mayoría desde Guatemala, El Salvador y Honduras. Huyen de niveles de violencia similares a guerras. Sólo el 13% recibe asilo internacional.

Muchos de los que quieren cruzar el Mediterráneo hacia Europa proceden de África subsahariana: Nigeria (atrapada en el conflicto entre Boko Haram y el ejército), Eritrea (gobernada por una dictadura) o Somalia (en guerra civil). Cuando llegan a Libia, caen en centros de detención con condiciones de vida inhumanas.

Unos 2.000 refugiados llegan por día a Uganda. Por año, es más del doble de la cantidad que llegó a Europa por mar en 2016, según Acnur, el organismo de la ONU para los refugiados.