> LA MISA DE HOY
PBRO. MARCELO BARRIONUEVO
“En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: ‘Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo’”.
“La Eucaristía es fuente y cima de toda la vida cristiana. Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales, y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua (PO 5)” (1324; cf 1325-1327).
Quien recibe este sacramento vive en Cristo vida divina, y en comunión con los demás hombres como hermanos. La Eucaristía tiene y contiene al mismo Cristo sacramentado y Él se nos da a modo de pan para darnos a entender que es nuestro alimento espiritual en la Tierra. Por ello la misma Eucaristía es Don y Tarea en una doble dimension: hacia el interior del hombre y hacia la vida exterior de la Iglesia.
Hacia nuestro vida interior el Pan Eucarístico expresa la necesidad de un alimento espiritual que supere la mera contingencia de cosas puramente materiales. El hombre no sólo vive de Pan material sino que esta llamado a una dimensión espiritual más profunda de su vida, a mirar con trascendencia y visión de lo eterno. Cuando el hombre pierde esta dimensión se olvida de dónde viene y, mucho más, pierde el horizonte de hacia dónde va. Hoy buscamos sólo llenarnos de cosas y el secreto no es tener más. sino ser en profundidad más sabio y espiritual mirando lo eterno sin dejar lo temporal.
Hacia nuestra resposabilidad exterior de la vida, la Eucaristía es un llamado al compromiso con el hambre de la sociedad. Si Dios quiso quedarse a modo de alimento, también nosotros debemos jugarnos ante tanto hambre global que hay en la vida social de hoy. Ese alimentar es integral y abarca todas las hambrunas existenciales: la del espíritu como la del estómago; la de una educación digna como la del reconocimiento del derecho a la vida desde el momento de la fecundación; la Eucaristía es un llamado a sacar a la Iglesia hacia un compromiso con vida digna del hombre; este compromiso implica jugarse por el bien total de la condición humana.
Un fruto que nos exige la Eucaristía es la Unidad: el mundo está fragmentado, la sociedad argentina está violenta, nuestra provincia está disgregada, la vida religiosa de nuestra Iglesia está dividida también: la Eucaristía es un llamado urgente a una unidad en Dios y en la Iglesia. ¡Trabajemos para ser mas unidos!