“’¡Cohetealo, cohetealo, cohetealo! Eso le gritaba uno de los asaltantes a un cómplice porque un chico no le quería entregar la llave de una moto”, explicó Fernando. El joven aún no puede recuperar la calma. Él fue una de las víctimas del atraco que sufrieron más de 40 personas el jueves por la noche en un complejo deportivo privado.

En el pasaje Alemania (altura Crisóstomo Álvarez al 2.900) había mucha actividad. En las canchas de fútbol, jóvenes corrían de un lado a otro tras una pelota. En las de pádel se disputaba un torneo organizado por amantes de esta actividad. Los partidos de esa disciplina eran seguidamente por un grupo de personas. En la cantina, otros futbolistas preparaban un asado que estaban por disfrutar. Estiman que había más de 40 personas

“De pronto vimos entrar a un joven que remontó su arma y por detrás de él otro que sacó una itaca y comenzó a gritar que nos tiremos al suelo. Después vimos entrar a otros cuatro que se pasaron a la otra cancha de fútbol y a la de pádel. No entendíamos nada”, agregó el joven.

Carla, abogada, estaba observando en una tribuna junto a su novio el partido que jugaba su hermano en la cancha de pádel. “Sentí unos gritos y cuando me di vuelta, encontré a los chicos que estaban por comer el asado encerrarse y a los que jugaban al fútbol, tirados en el suelo. Uno de los asaltantes nos amenazó con una pistola. Nos dijo que nos arrojáramos al suelo y que le entreguemos nuestras cosas. A mi pareja le pidió el celular y, cuando le dijo que no lo tenía, le pegó un culatazo. Por suerte tuvo un raspón y nada más”, comentó la abogada en la charla que mantuvo con LA GACETA.

Fernando señaló que todo fue muy rápido. “Los tipos sabían lo que hacían. En menos de tres minutos nos redujeron a todos y se llevaron bolsos, billeteras y raquetas. No se llevaron más cosas porque no le daban los brazos”, explicó.

Los asaltantes, según confiaron fuentes judiciales y policiales, se llevaron más de 20 celulares, idéntica cantidad de billeteras (que tenían tarjetas de créditos y de débito y documentos, entre otros elementos), una suma no determinada de dinero en efectivo, las llaves de las motos y vehículos de las víctimas, una computadora portátil, prendas de vestir, bolsos, cascos y raquetas de pádel (varias de ellas fueron arrojadas en la vía pública a pesar de que son más costosas que los teléfonos)

Según las primeras investigaciones, el grupo debió haber estado integrado por al menos ocho personas que se movilizaban en motos. Seis de ellos ingresaron al complejo y otros dos, se quedaron como campanas. Los investigadores sospechan que uno de los que se quedó en la puerta podría haber portado una ametralladora.

“Uno de los chicos logró llamar a la Policía que llegó casi en el acto. Inmediatamente se armó un revuelo porque llegaron más uniformados y hasta una ambulancia que lo atendió a mi novio. Comenzaron a realizar un par de averiguaciones y a toda velocidad salieron por los barrios de la zona”, indicó Carla.

Fernando comentó que, mientras le contaban a los uniformados lo que había sucedido, los invitaron a que los acompañaran porque habían logrado ubicar a los sospechosos. “Cuando estaban en una casa, un hombre mayor les abrió la puerta y dijo: ‘ahí está adentro, ya me tiene podrido ese chango’. Los uniformados ingresaron y sacaron un montón de las cosas que se habían robado. Las fuimos reconociendo de a poco”, explicó Carla.

Sorpresa

A Fernando le ocurrió algo insólito. Al mediodía de ayer, un vecino le golpeó la puerta para entregarle sus documentos y otros papeles. “Ese hombre me dijo que personas desconocidas lo habían arrojado en la puerta de su casa y que él las levantó. Y, como vive a pocas cuadras, me las trajo porque sospechaba que me la habían robado”, dijo.

Carla, que se confesó crítica de la Policía, dijo que en esta oportunidad no sólo que actuaron bien en el procedimiento, sino que acompañaron a las víctimas durante todo momento. “Primero nos contuvieron. Después nos ayudaron a recuperar las cosas y nos explicaron cómo debíamos hacer los trámites. Y nos protegieron en los momentos más complicados. Es para destacar que siempre actuaron respetando la Ley”, concluyó.