Dos niños y dos adultos perdieron la vida el domingo a la noche, cuando cuatro vehículos -dos autos y dos motos- chocaron en la ruta 9, a la altura de Trancas. Los dos chicos eran primos y viajaban con un muchacho, padre de uno de ellos, quien también murió. La cuarta víctima fatal fue una mujer que se encontraba en el asiento del acompañante de unos de los automóviles implicados.
El primer choque ocurrió cerca de las 20. En un Fiat Palio que se dirigía de sur a norte viajaban Milton Castellano (20) al volante, su madre Elena del Carmen Soria (39) y la hermana del conductor, una adolescente de 14. Ese automóvil se estrelló contra un Audi (no se dieron más detalles del modelo) que viajaba en el sentido contrario, al mando del profesor de la UNT José Eduardo Triviño (51). Si bien aún se desconocen las causas del choque, se supo que Soria -la acompañante del Palio- murió al instante.
Sin embargo, la tragedia no terminó allí: detrás del Audi venían dos motos que no pudieron frenar al ver el choque. En la primera, una Brava, se movilizaba Matías Walter Vallejo (20) con su hijo Ernesto, de seis años y su sobrino Walter Mateo Medina, de la misma edad que su primo. Los tres eran oriundos de Trancas y murieron al instante. El otro rodado, Motomel, era conducido por Natalia Elizabet Aguirre, una joven de 28 años que llevaba consigo a su cuñada Marcela Vallejo y a su sobrina de cinco años.
De inmediato los servicios de emergencia trasladaron a las tres personas que estaban más heridas: los conductores de ambos automóviles y la adolescente de 14 años que viajaba en el Fiat. Los médicos de allí especificaron que los tres necesitaban una atención de mayor complejidad y la Policía desplegó un operativo para que pudieran ser trasladados a la capital. Castellano fue llevado al Padilla, Triviño al Centro de Salud, y la menor de edad al Hospital de Niños.
Desde la fiscalía de turno se dio intervención a los equipos de Criminalística, Policía Científica, Bomberos y Regional Norte, que estuvieron trabajando hasta pasada la medianoche. Como necesitaban estudiar el lugar, hubo que cortar la ruta, que conecta Tucumán con Salta. Según los testigos, esto ocasionó que en cada extremo se hicieran dos largas filas de varios kilómetros automóviles que esperaban para pasar.