BUENOS AIRES.- Una buena noticia recibió la administración Macri con los ingresos fiscales de abril. Los números muestran que la recaudación va en línea con la inflación anualizada en torno del 25% y que, al margen de los ingresos provenientes del blanqueo de capitales, hay una recuperación auspiciosa de algunos impuestos.

Por caso, el IVA consumo que muestra lo facturado en marzo pasado, revela que la actividad comenzó a mejorar por encima de la inflación. Lo mismo ocurre con los ingresos de la seguridad social donde si bien es cierto que el principal tomador de mano de obra es el Estado, los números se empiezan a alinear conforme se va blanqueando el empleo.

Por el lado de ganancias, los números están por debajo de esa pauta debido a que se prorrogaron los vencimientos para junio.

Una situación similar muestran los ingresos derivados del impuesto a los débitos y créditos bancarios que están debajo de lo esperado. Pero esto no se debe a un crecimiento de la economía informal sino a una demora en la cadena de pagos que estiró los plazos de cancelación de las obligaciones, debido a las tentadoras tasas de interés del mercado. “Nosotros esperamos que estos números mejoren de aquí hasta agosto debido a que todavía las paritarias no se cerraron y creemos que todos esos recursos se van a ir al consumo, por lo cual van a mejorar también tanto la recaudación impositiva como la previsional y eso va a aliviar el déficit y permitirá una recuperación del nivel de actividad económica”, reflexionan en el Palacio de Hacienda.

A la espera de octubre

Este es el día a día que se vive en las filas del oficialismo, ansioso porque llegue octubre y pueda salir de la trampa que el mismo construyó y quedó atrapado.

Para quedarse a refugio de la pugna con la oposición, se amparó en la guarida electoral y quedó atrapado.

Ahora no sabe cómo salir, sólo busca ganar tiempo y huye hacia adelante sin objetivos más allá del triunfo en los comicios. Macri, envuelto en su propia madeja, se da cuenta que dilapidó sus dos mejores años de poder, sin poder aplicar las políticas de ajuste fiscal que le permitan terminar con la pesada herencia del régimen peronista.

El presidente se da cuenta ahora que el déficit fiscal es insostenible, después de casi un año y medio de peroratas y políticas gradualistas inservibles.

Después de varios llamados a la realidad en distintas reuniones empresariales tanto a nivel local como internacional, Macri asume que erró el camino y que el tiempo comienza a jugarle en contra.

El presidente confrontó su gradualismo fútil con el mundo económico. Sus presentaciones en búsqueda de inversiones extrajeras resultaron estériles por culpa de haber adoptado una política gradualista. “Con este nivel de inflación, con estos números fiscales, con inseguridad física y jurídica, con trabas burocráticas, con ley de emergencia y una excesiva carga tributaria y laboral, es imposible desembarcar con inversiones productivas en la Argentina”, coincidían algunos CEO locales que representan a las principales compañías del mundo.

Las reformas

Todos los hombres de negocio tienen un pensamiento casi unívoco: que el oficialismo gane las elecciones por un margen considerable y que le permita llevar adelante todo el proceso de reformas que se requiere para atraer inversiones. Es más, en privado, consideran que si la victoria en octubre es por una diferencia escasa, el deterioro político de Macri se podría acelerar.

Los empresarios creen que si Macri obtiene un triunfo mínimo, el jefe del Estado deberá encarar una política de ajuste que será muy desgastante para su imagen y su futuro político.

Los hombres de negocio estiman que “pasado octubre, se lanza la campaña para 2019 y si Macri no se asegura un amplio triunfo, no podrá lidiar en los dos frentes, el ajuste fiscal y la arena política”.

De allí que algunos CEO locales empezaron a mirar con buenos ojos a la gobernadora bonaerense, como una eventual sucesora de Macri si a este no le va tan bien en las elecciones.

Los empresarios están entusiasmados con María Eugenia Vidal. No por su gestión en la provincia que sigue empantanada y que no muestra signos de recuperación, sino porque consideran que es la sucesora natural de Macri y la única que puede asegurar el mantenimiento de un país amigable con la economía de libre mercado.

Pero para que todo esto se plasme en la realidad falta mucho tiempo y en especial, faltan políticas que puedan asegurar correcciones al déficit fiscal que permitan al BCRA aliviar el enorme peso financiero de una política de altas tasas de interés y que la inflación se ubique en valores acordes con la tasa de crecimiento económico. La viabilidad de Macri está en juego. El tiempo perdido es irrecuperable.