Quizás algunas cosas empiecen a cambiar y el país no tenga que seguir lamentando catástrofes ambientales prevenibles, como las inundaciones que sacudieron hace pocas semanas el norte y el sur del país, o los incendios de La Pampa. Ayer nació oficialmente el Observatorio Nacional de Cambio Climático (ONCC), cuyo objetivo es generar y acercar informes detallados a cada intendente del país con el fin de prevenir desastres naturales.
“El ONCC tiene como objetivo coordinar toda la información científica que circula en la Argentina para llevar propuestas de acciones concretas a los gobiernos locales”, informó a Télam el coordinador del Observatorio, Alejandro Garro . “El desafío es cómo hacer que los responsables de aplicar las políticas públicas lo hagan, porque estamos fallando -reconoció-. Se trata de un problema multidisciplinario que requiere respuestas integrales de los gobiernos de todos los niveles”.
El “lugar de nacimiento” fue el simposio “Ciencia, tecnología y cultura ante el Cambio Climático, CTC 17-AR”, que se llevó a cabo en el Rectorado de la a Universidad de la Defensa Nacional (Undef). Había sido organizado por el Programa de Cambio Climático-Undef, a cargo del epidemiólogo Carlos Ferreyra, con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y la Universidad de Zaragoza, de España, y con el apoyo del Ministerio de Defensa de la Nación.
El observatorio funcionará en Córdoba y sobre la base de la información que produzcan dependencias estatales como el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), entre otros. Estará bajo la órbita del Gabinete Nacional de Cambio Climático, creado en junio pasado, que articula políticas de todos los ministerios nacionales sobre la problemática desde la Jefatura de Gabinete.
Superar las abstracciones
Garro señaló que el observatorio trabajará a “microescala”, porque para los jefes comunales el cambio climático sigue siendo un problema abstracto. “Nuestro objetivo es llevar algo concreto a cada localidad”, insistió.
El organismo trabajará con imágenes satelitales y con información que proporcionarán tres drones -que se están preparando con tecnología militar- para monitorear desde el aire y recabar información de las zonas afectadas.
“No se están aprovechando las buenas inversiones en ciencia que hay en Argentina para hacer política pública eficiente y efectiva contra el cambio climático”, reconoció Garro. Instó a los funcionarios a plantearse objetivos a largo plazo, que proyecten más allá de la propia gestión.
“Los tiempos en el cambio climático se miden en décadas, pero los políticos miden su tiempo en máximos de cuatro años”, afirmó y sostuvo que muchos de los desastres naturales que azotaron al país eran previsibles.
Cumpliendo acuerdos
Según explicaron las autoridades del simposio, la creación del Observatorio va en consonancia con el histórico acuerdo mundial contra el cambio climático firmado en 2015 en París, donde 195 naciones -entre ellas Argentina- se comprometieron a reforzar las medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Argentina no tenía participación en las discusiones a nivel internacional a pesar de que el mundo está peleando contra el cambio climático desde hace 30 años”, afirmó Ferreyra.
> La encíclica de Francisco inspiró propuestas concretas
Inspirados por la encíclica Laudato Si, del papa Francisco, premios Nobel y más de 30 expertos mundiales presentaron un libro, financiado por el BID, que ofrece opciones para una eco-integración regional, donde la dimensión social y ambiental del desarrollo sean prioritarias. En la presentación, Gustavo Beliz, director del INTAL-BID, hizo hincapié en la necesidad de alejarse de un paradigma tecnocrático y avanzar en una ciencia con valores al servicio del cuidado ambiental y la inclusión social. Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la convención de la ONU sobre Cambio Climático, destacó la importancia del texto papal como guía moral para encarar negociaciones multilaterales, donde los intereses económicos deben quedar sujetos a un imperativo moral.