La admiración, la gratitud, el reconocimiento, llevan a los pueblos a honrar a quienes han tenido acciones destacadas a lo largo de su historia a través de monumentos o designando con sus nombres calles, avenidas, plazas, teatros, museos. En los últimos años, algunos bautismos apresurados han sido motivo de controversia. En su última sesión, el Concejo Deliberante modificó nuevamente la ordenanza 1.860 que se ocupa de la denominación de calles y paseos públicos: sólo podrá bautizarse una calle o una plaza transcurridos 10 años del fallecimiento de quien se quiera homenajear.

Uno de los autores del proyecto señaló que se pretende que una mayoría circunstancial no pueda modificar la identidad de una ciudad. Así se bautizó Kirchner a una sección de la avenida Roca y Papa Francisco a la Wenceslao Posse, que corre por detrás de la terminal de ómnibus,. “Es para que seamos responsables”, explicó. Un edil que se oponía a la iniciativa dijo que esta clase de ordenanzas son “una mordaza, porque en su momento significó un orgullo que el Papa sea argentino. Les pido a los concejales que están acá que no amordacemos al pueblo”.

La ordenanza 1.860 -data de diciembre de 1991- prescribe la prohibición de cambiar el nombre a calles, pasajes, avenidas, plazas, plazoletas, parques y paseos públicos en el municipio, salvo en los casos que carezcan de denominación. El 12 de abril, la ordenanza N° 2.023 modificaba el artículo 1° de la anterior, indicando que la salvedad era posible en los casos en que tuviera como “único objeto restituir su nombre de origen cuando por su uso arraigado, o la costumbre o rechazo de los vecinos si así lo hiciera aconsejable”. La ordenanza N° 3.465, promulgada en abril de 2004, ampliaba la prohibición de cambio de nombre a los barrios. El criterio de las disposiciones fue evitar que las administraciones municipales se valieran de su poder circunstancial para rebautizar los espacios públicos. A fines de octubre de 2010, en ocasión de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, la decisión del intendente capitalino de imponerle su nombre a un sector de la avenida Roca (desde Alem hacia el oeste) despertó una larga polémica. El deceso del ex primer mandatario se produjo el 27 de ese mes, y con una velocidad inusitada, el Concejo aprobó el 4 de noviembre el proyecto del intendente. De ese modo, el jefe municipal se convirtió en uno de los primeros en el país en homenajear al extinto mandatario santacruceño, sentando, por otro lado, un riesgoso antecedente. Dijimos en la ocasión que la premura con que se aprobó la modificación, sin mediar un saludable debate previo -teniendo en cuenta que la ciudad es de los tucumanos, no de los funcionarios-, dejó la idea de que la mayoría de los concejales legislaron en función de sus intereses políticos y no contemplando el bien común. Luego, en septiembre de 2012, el cambio de nombre de la calle Rivadavia por el de “Nuestra Señora de las Mercedes”, entre 24 de Septiembre y avenida Sarmiento, ocasionó el malestar vecinal.

Nos parece positivo que se deba esperar un tiempo considerable para imponer el nombre de alguien a una calle, de ese modo se evitará que el gobernante de turno haga uso de su poder circunstancial para imponer normas, sin estudio ni debate previo, que no siempre persiguen el bien común, sino sus intereses políticos o personales.