Las dificultades para conseguir alimentos; la falta de trabajo y la represión de las protestas generan un cóctel social peligroso. Al menos, así lo advirtió el coordinador en el país del movimiento Barrios de Pie, Daniel Menéndez. El sociólogo estuvo en Tucumán en el contexto de un encuentro nacional y para promover que se acelere la puesta en marcha de la Ley de Emergencia Social. “La situación está muy mal. La demanda (de asistencia) ya desborda el presupuesto que incluye la Ley”, lamentó.
Cerca de 5.000 de los 50.000 miembros de la agrupación nacional están en Tucumán, donde cuentan con una centena de merenderos. Anunció que pronto darán a conocer un relevamiento de talla y peso de los niños que concurren. “Nos preocupa cómo se refleja la pobreza en los más chicos mediante la malnutrición. Hay un cambio de dieta donde se pasa de alimentos nutritivos como la carne y la leche al mate cocido y las harinas. Lo que hace que los chicos tengan dificultades para su crecimiento y desarrollo”, afirmó.
- ¿Cómo analizan la situación social del país?
- Hubo un deterioro en los últimos meses. Desde al año pasado notamos que más chicos concurren a los comedores y que hay menos changas. Según la UCA, hay un millón y medio de nuevos pobres. Nos preocupa y lo expresamos en la calle y con propuestas. Creemos que la Emergencia Social es el camino. Nos inquieta que el Gobierno demore la implementación, especulando para no invertir en los más humildes. Nos aflige que haya una escalada represiva en relación a los reclamos. Se abordan las consecuencias y no las causas.
- ¿Qué estrategias de protesta analizan teniendo en cuenta episodios como el desalojo de docentes o el impedimento para efectuar piquetes?
- La represión no es un camino que lleve a nada bueno. La misma sociedad no avala el uso de la violencia, por más que esté irritada por los cortes. Todos los sectores tenemos que bajar un cambio. Hay que evitar que los cortes sean totales, por ejemplo, porque eso genera crispación. Hay que ver cómo canalizar los reclamos. El Estado tiene gran parte de la responsabilidad. Si el Gobierno no abre instancias de diálogo y sigue teniendo una mirada amenazante, me parece que nada bueno saldrá.
- ¿El año electoral influye en estos climas?
- No, el año pasado fue similar en reclamos. Hay un contexto social difícil y es la explicación central. Por supuesto que puede haber algún condimento, pero creemos que se tienen que resolver algunos problemas centrales que tienen que ver con el incremento de la pobreza y la destrucción de empleos.
- ¿Notan que, como dice el Gobierno, la situación está mejorando?
- No. Hemos tenido una reunión donde discutimos eso con el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana. En ese encuentro acordamos acelerar los tiempos de la implementación de la Ley. Él planteó que se ven señales de un reverdecer en algunas variables. Con franqueza, no percibimos eso. Estamos expectantes. Qué más queremos que haya más trabajo.
- El kirchnerismo dice que la situación social era mejor durante su Gobierno…
- Es mentira. Oficialismo y oposición son como nenes que se pelean. La sociedad tiene una mirada más adulta. Ni el Gobierno nos puede vender que la situación está mejorando; ni los otros, que critican desde una reivindicación plena de la administración anterior, que se vivía de una manera ideal. Creemos que son dos instancias que ocultan mucho de la realidad. La sociedad es más seria, sabe que algunas cosas estuvieron bien y que se empeoró. Es verdad que se ha robado mucho y que se ha tratado de ocultar la pobreza (durante el kirchnerismo) y que este Gobierno agravó todo. Es lo que mira cualquiera que tenga una mirada razonable.
- ¿Creció la cantidad de chicos en los merenderos?
- En cada merendero casi el doble. Abrimos nuevos.
- ¿Cómo beneficia la aplicación de la Emergencia Social?
- Viene a plantear que los planes sociales fracasaron como estrategia para combatir la pobreza. No hay que fomentarlos como supuesta herramienta para construir desarrollo. Se plantea trabajar desde la mirada de fortalecer el trabajo. Los que hoy están bajo la línea de pobreza tienen empleos precarios. Hay que construir un salario social complementario que fortalezca esos ingresos. Estamos haciendo un registro de trabajadores, por rubro, con ese fin.
- ¿Los movimientos sociales crecen en años de crisis?
- Es normal. Mucha gente recurre a otras formas para poder subsistir y a los que estamos en los barrios más humildes, como las organizaciones comunitarias y las relacionadas con la Iglesia. Más allá de los reclamos, es una buena señal para el país que existan para transformar el malestar y construir. La red de organizaciones posibilita que la situación impacte de una manera menos peor.