Es uno de los símbolos fundamentales de nuestro país. Encarna la independencia argentina porque fue allí donde se la declaró. Forma parte del patrimonio esencias del país y en particular, de los tucumanos. El Museo de la Casa Histórica de la Independencia ha sido blanco de controversias en los últimos dos años, en particular, por las reformulaciones del guión museográfico y las denuncias de irregularidades. La directora que estuvo al frente del solar interinamente durante 18 años acaba de renunciar.
El Ministerio de Cultura de la Nación ha anunciado su decisión de que los cargos de directores de museos nacionales se cubran por concursos. El de la Casa Histórica será concursado con los del Museo Mitre, el Museo y Biblioteca de la Casa del Acuerdo de San Nicolás, el Instituto Carlos Vega de Musicología, el Museo Histórico Nacional, el Museo Histórico Sarmiento, las Estancias Jesuíticas de Jesús María y Alta Gracia, el Palacio San José y el Museo Histórico del Norte. En los últimos 18 años hubo dos intentos frustrados de seleccionar por concurso al director de nuestro solar histórico. Entre 2015 y 2016 el guión museográfico de la Casa Histórica fue modificado en dos oportunidades: hubo una reformulación de la administración kirchnerista y otra de Cambiemos.
El año pasado, el Ministerio de Cultura le quitó el manejo de fondos a la Asociación de Amigos de la Casa Histórica y nombró a un veedor. Eliminó el arancel de la entrada y del alquiler del tercer patio, y tomó el control sobre el acceso al museo y el uso del espacio decorado con los bajorrelieves de Lola Mora. En diciembre pasado se supo en duda la labor de la Asociación y de la dirección interina. Las inquietudes giraron en torno a la determinación de la recaudación (unos $3 millones en 2015), y también llamó la atención el hecho de que cuatro parientes de la directora interina eran empleados de la Asociación; los cuales junto a otros tres miembros del plantel fueron despedidos en 2016.
Una de las asignaturas pendientes es la reposición del espectáculo de luz y sonido, que recrea los momentos históricos del Congreso de Tucumán, y que fue suspendido hace un año debido a las obras de refacción llevadas a cabo con motivo de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia. Se una obra emblemática en el solar no sólo para los turistas, sino también para los tucumanos. El espectáculo “Tucumán cita a la patria” fue inaugurado el 9 de julio de 1968, en la gobernación de Roberto Avellaneda.
Nos parece importante la intención del Ministerio de Cultura de la Nación de que el cargo de director de los museos nacionales sea concursado y que ello se repita con alguna frecuencia para evitar que un funcionario se convierta en “vitalicio”; del mismo modo se debería prever que los interinatos duraran un corto tiempo, el suficiente para organizar una nueva convocatoria.
Sería interesante, por otro lado, que en la confección de los guiones museográficos de la Casa de la Independencia, fuera consultada, por ejemplo, la Junta de Históricos de Tucumán porque si bien el solar es un monumento nacional, es también de los tucumanos, por lo tanto, nuestros especialistas tendrían que tener un espacio para opinar sobre el asunto, más allá de que sus consideraciones fueran o no vinculantes.
La Casa de la Independencia no debe convertirse nunca en un bastión de partidos políticos y los enfoques del guión que se le quiera dar a este momento fundamental de nuestra patria, deberían surgir de un debate entre los especialistas. Si nuestra independencia se declaró luego de acaloradas discusiones, por qué no hacer lo mismo con aquello que la Casa debe mostrar al visitante.