el libro clave
Además de médico, el inglés James Parkinson (1755-1824) fue un destacado naturalista. Escribió sobre gota y sobre peritonitis, pero lo hizo famoso el libro de 1817 en el que describe la enfermedad que lleva su nombre.
 

> El libro clave
Además de médico, el inglés James Parkinson (1755-1824) fue un destacado naturalista. Escribió sobre gota y sobre peritonitis, pero lo hizo famoso el libro de 1817 en el que describe la enfermedad que lleva su nombre.

 

Un “marcapasos” que se coloca en el cerebro y mejora los movimientos involuntarios, fármacos más efectivos, terapias alternativas y cientos de investigaciones que buscan mejorar la calidad de vida y encontrar una cura. Ese es el escenario que encuentran hoy quienes padecen Mal de Parkinson, en la víspera del Día Mundial de esa enfermedad, que en la Argentina afecta a más de 90.000 personas.

“Ser diagnosticado hoy con Parkinson es muy diferente a lo que sucedía hace 50, incluso 10 años atrás. Si bien algunas terapias como la Estimulación Cerebral Profunda (ECP) existen desde 1987, las características de los dispositivos actuales eran impensadas”, indicó a Télam el neurocirujano Fabián Piedimonte, de la Fundación Cenit.

Hace 200 años, el doctor James Parkinson describió los síntomas de la enfermedad. Así salió a la luz este mal. para el que no hay prevención posible. Científicos de todo el mundo advierten que está lejos el desarrollo de una vacuna.

No obstante, hay noticias alentadoras. Piedimonte explicó que la ECP es una cirugía en la que se introduce una especie de “marcapasos” (electrodos) en el cerebro para regular su actividad. “Cuando comenzamos a realizar ese tratamiento, los electrodos tenían un solo punto de estimulación y lo único que podíamos hacer era ‘prenderlos o apagarlos’. Hoy los electrodos tienen cuatro puntos de contacto y las combinaciones que se pueden hacer son infinitas, porque podemos activar uno, dos, los cuatro, cambiar la polaridad, el voltaje, etcétera”, detalló.

En la Argentina hay alrededor de 30.000 pacientes con Parkinson que no responden adecuadamente al tratamiento farmacológico y podrían beneficiarse con los resultados de esa cirugía, que se realiza desde hace más de una década en el país, tanto en el sector público como en el privado de varias provincias.

“Existen estrictos criterios para la inclusión de un paciente en ese tipo de tratamiento: el primero es que debe tener una mejoría al menos del 30% de sus síntomas al recibir la medicación. Lo que les sucede a estos pacientes es que tienen un control del síntoma cuando son medicados pero sólo durante 25 o 30 minutos, entonces el objetivo de la cirugía es que ese efecto se prolongue en el tiempo”, sostuvo Piedimonte.

“Además, debe tener un diagnóstico de Parkinson, porque el tratamiento no está probado en otro tipo de cuadros -añadió-. Tampoco se recomienda para mayores de 80 años, aunque hemos operado a personas de 84 si su estado clínico es bueno”.

El especialista explicó: “no sólo mejoró el dispositivo, sino que la cirugía se volvió mucho menos riesgosa debido a que las imágenes de las resonancias son más claras y permiten colocar el dispositivo en áreas que no están vascularizadas, reduciendo el riesgo de hemorragia, que estadísticamente es menor al 1%”.

En detalle

Según cifras del Ministerio de Salud de la Nación entre el 1 y el 1,5% de la población argentina con más de 65 años padece esta patología. “El número de menores de 50 años con Parkinson va en aumento en el país, y eso se debe a varios factores, entre ellos la mejoría en los exámenes clínicos, un mayor conocimiento de los síntomas iniciales y una identificación de potenciales poblaciones en riesgo”, indicó Emilia Gatto, jefa del Departamento de Enfermedades de Parkinson del Instituto de Neurociencias de Buenos Aires.

“Hoy se reconoce que además de los síntomas motores como rigidez, lentitud en los movimientos y/o temblor, las personas afectadas por la enfermedad pueden presentar manifestaciones como alteraciones en el sueño, humor, olfato, cognición, el tracto digestivo y urinario, entre otras -sostuvo-. Podrían presentarse incluso muchos años antes de la aparición de los síntomas motores, que aún continúan siendo los de mayor relevancia al momento del diagnóstico”.

Más allá de las mejoras en el conocimiento y diagnóstico, la especialista destacó: “hay avances en los tratamientos para controlar los síntomas y existen casi 2.000 investigaciones en el mundo que cubren diferentes aspectos de la patología. Algunos están en busca de la cura”.