Los uruguayos llevan más de 30 años siendo tan solo tres millones de habitantes. El país vecino logró superar apenas esa línea por primera vez en 1985, según el último Observatorio Demográfico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El más reciente estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE) determinó que el país tenía 3.286.314 habitantes, es decir, 45.311 personas más que en 2004, fecha del anterior censo nacional.

Una parte de la explicación de por qué Uruguay es demográficamente pequeño se encuentra en sus orígenes, le explicó a BBC Mundo la demógrafa Wanda Cabella, coordinadora del Programa de Población de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Uruguay).

Más allá de los motivos históricos, en concreto hay que analizar tres componentes para entender por qué la población uruguaya crece a un ritmo anual de tan sólo 0,19%, según el censo 2011 del INE.

El primero es la baja natalidad. Mientras que en Bolivia, Haití y Guatemala las mujeres en promedio tienen tres hijos, en Uruguay apenas llegan a dos. Estos datos de Cepal, pertenecientes al período 2010-2015, indican que en tierra uruguaya la tasa global de fecundidad está por debajo del nivel de reemplazo.

Quizás por eso, cuando en marzo la subsecretaria de Salud Pública anunció que en 2016 nacieron 47.049 bebés, 1.877 menos que en 2015, sintió la necesidad de aclarar una y otra vez: “los uruguayos no nos vamos a extinguir”.

En este punto es donde se vuelve importante el segundo componente, que es la baja mortalidad. De acuerdo con un informe de 2016 de la Organización Mundial de la Salud, en Uruguay la esperanza de vida al nacer es de 77 años.

“Somos un pueblo de viejos”, había dicho el ex presidente José Mujica. El tercer factor de bajo crecimiento poblacional es la emigración. La oficina de la Cancillería calculó, el año pasado, que hay 550.000 uruguayos viviendo en el exterior.