Roberto Muñiz es ingeniero y ha pasado un poco menos de la mitad de su vida en México. Imposible saber exactamente cuánto, porque no dice su edad. Y tiene un hijo chilango, Bruno, de 14 años. Se pasó largo tiempo viajando entre ambos países, hasta que finalmente decidió dar el definitivo salto al norte, donde se habían instalado sus padres.
- ¿Cómo llegaste a la Ciudad de México? ¿Desde hace cuánto vivís allí?
- Conozco Ciudad de México desde 1981, cuando todavía era un adolescente, porque acá vivían mis padres y venía de vacaciones a visitarlos. Tomé la decisión de radicarme hace 27 años.
- ¿Qué te decidió a mudarte definitivamente allá?
- Inicialmente fueron temas familiares y posteriormente cuestiones de trabajo. Acá terminé mi carrera universitaria y me inserté rápidamente en el medio laboral en empresas transnacionales que me permitieron viajar y crecer profesionalmente.
- ¿En qué trabajás allá? ¿Cuál es tu actividad?
- Soy contratista en Tecnologías de Información. Desarrollo e implemento soluciones de software para corporativos de diferentes industrias y doy consultoría en temas de nuevas tecnologías y fábricas de software.
- ¿Te mantenés conectado con las cosas que pasan en Tucumán?
- Mantengo mucho contacto con mis hermanos, mis primos, tíos y amigos a través de aplicaciones de celulares y de las redes sociales. Leo diarios en la web (principalmente, LA GACETA) y escucho estaciones de radio argentinas por Internet.
- ¿Qué es lo que más y lo que menos extrañás de Tucumán?
- Lo que más extraño son mi familia y mis amigos. Lo que menos, la comida y el calor.
- ¿De qué creés que debemos estar orgullosos los tucumanos?
- Definitivamente lo más valioso que Tucumán y Argentina tienen es la gente, nuestra gente. Somos un pueblo trabajador, con el coraje y el talento necesarios para alcanzar cualquier meta.
- ¿Qué cosas no te enorgullecen de Tucumán o de Argentina?
- La intolerancia respecto del que piensa o actúa diferente, y la falta de crítica constructiva y positiva.
-¿Qué tenemos para enseñarle al mundo y qué tenemos que aprender?
- Deberíamos enseñar el potencial de nuestro capital humano. Nos falta aprender respeto a las diferencias y trabajo en equipo; somos demasiado individualistas.
- ¿Qué le aportó Tucumán a tu formación?
- Me aportó mi formación académica básica. Tuve el privilegio de estudiar en la Escuela Normal y en el Instituto Técnico de la UNT. Mi formación integral se la debo a mis queridos padres, al ejemplo de trabajo y honestidad de mi papá, y a las enseñanzas de solidaridad de mi mamá.
- ¿Volverías a vivir a Tucumán?
- De vacaciones sí, pero no a vivir. De todas formas, estoy convencido de que las personas pertenecemos a los lugares donde nacemos; siempre voy a pertenecer a mi querido Tucumán. Virtual o sentimentalmente siempre seré tucumano y me sentiré parte de esa maravillosa tierra.