Novela

Estrógenos

LETICIA MARTÍN

(Galerna - Buenos Aires)

La impronta latinoamericana ha estructurado dentro de una tradición perversa la violencia de género en contra de la mujer, realidad que se torna acuciante en complicidad con otra, el “machismo”. A partir de esta visión, alienante la autora bonaerense, Leticia Martín, propone una realidad conjetural en su novela, en el marco de la ciencia ficción, Estrógenos. En un mundo distópico, en un contexto alterno, en la ciudad de Buenos Aires que presenta una cosmovisión diferente, una lucha violenta entre los ideólogos del “continuismo y extinguicionismo” de la raza humana, en la vorágine de la confrontación, los estrógenos y la sexualidad determinan por un lado la extinción de la fémina como progenitora de la especie y la aparición del hombre inoculado con estrógenos, el cual es inseminado brutalmente en el momento de la cópula.

El protagonista, Martín, arquetipo del hombre en esta realidad distópica es fertilizado por Cecilia, revolucionaria e insensible, quien después lo abandona. Al abandono se suma la marginación laboral del protagonista por parte de su superior, una mujer, a la cual debe postrarse en un descarnado abuso sexual. Finalmente perderá su empleo y su dignidad social.

Martín, que es el apellido de la autora, sufre las vicisitudes de una mujer en nuestra realidad, y el oprobio que ejerce la hegemonía viril. Considero este texto una brillante denuncia ficcionalizada, implícita, más elocuente que la denotación manifiesta. El manejo de la base cientificista adquiere total solvencia en un discurso verosímil, que da pie a una ficción renovada y a una nueva propuesta en el marco de este subgénero: fuerte crítica al “machismo”, incluso en la utilización de un discurso coloquial y soez, que alude al coito sin la sutileza de la imagen sino la fuerza del objeto degradado al igual que los genitales del hombre descriptos desde el detallismo naturalista, sórdido, lo que profundiza “la cosificación” del varón, la superioridad y la indiferencia de la hembra.

En conclusión, la denuncia oximorónica, distópica, abre una perspectiva reflexiva acerca de “la violencia de género” y la conjetura: ¿Qué pasaría si fuese dirigida hacia los hombres?

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Melina Moisé