50%
crece el riesgo cardíaco en caso de consumo excesivo de diclofenac.
 
> 50%
crece el riesgo cardíaco en caso de consumo excesivo de diclofenac. 


El dolor puede llevarnos a hacer casi cualquier cosa, inclusive a correr peligro de muerte: las investigaciones siguen confirmando los riesgos que conlleva el consumo indiscriminado de medicamentos como el diclofenac o el ibuprofeno. Lo más cuestionable es que pueden ser comprados sin receta en la farmacia... ¡Y hasta los “convida” el vecino!

Un reciente estudio del Hospital Universitario de Copenhague, Dinamarca, demostró que estos fármacos aumentan en promedio un 31% las probabilidades de sufrir un paro cardíaco. “Concretamente, el diclofenac está asociado con el 50% de incremento del riesgo”, indica en su informe a la prensa uno de los autores del trabajo, Gunnar H. Gislason, y destaca que los AINE (antiinflamatorios no esteroides) no son inocuos. El trabajo constató que estos medicamentos provocan acumulación de plaquetas y la formación de coágulos sanguíneos. Además, contribuyen a la contracción de las arterias y al aumento de la presión arterial.

No comprar sin receta

“Estas drogas se indican con un fundamento y para combatir determinada patología, siempre que sean mayores los beneficios que los efectos adversos, pero estos siempre existen. No deben usarse sin control”, advierte la cardióloga tucumana Florencia Waisman.

“Si la hipertensión causara dolor, los pacientes no dejarían pasar medio minuto sin tomar los remedios -reflexiona-. Pero toman AINE como si fueran agua; muchos leen el prospecto y todos los efectos adversos (ver “Qué te pasa, corazón”), pero los compran sin receta y se los autoadministran. Es muy peligroso”, añade. Destaca además que, si fuera necesario medicar, el naproxeno es el que menos efectos adversos causa a nivel cardiovascular. “Pero sólo por prescripción médica y por tiempo limitado”, insiste.

No sólo el corazón

“El consumo excesivo de ibuprofeno, de diclofenac... hasta de cafiaspirina es peligroso. Pueden llevar a una persona a hacer nefritis repetidas y a terminar con una insuficiencia renal aguda”, advierte Juan Carlos Cabrera, jefe del servicio de Nefrología el Hospital Padilla. Esta falla puede ser silenciosa y no provocar síntomas hasta muy avanzada la enfermedad. “Se ha constatado que muchos pacientes que llegan a diálisis han consumido AINE durante tiempo prolongado. El daño en el riñón es irreversible”, añade Cabrera.

La Fundación Norteamericana de Riñón y Urología aporta cifras: un 10 % de los casos de insuficiencia renal crónica lo causan antiinflamatorios. “El exceso es malo en pacientes sanos; en personas que sufren enfermedades renales, diabetes, obesidad o son mayores de 60, el peligro es todavía mayor”, agrega Cabrera, y reflexiona: “es insólito que estos medicamentos sean de venta libre. El uso excesivo y la automedicación conllevan mucho riesgo”.

Cross al estómago

Y esto no es todo. Otro de los severamente afectados por los antiinflamatorios es el aparato digestivo. Un estudio publicado en el Acta Farmacéutica Bonaerense señalaba ya en 2012 que su consumo excesivo causa el 40% los casos de hemorragia digestiva, y que también puede generar úlceras y perforaciones gástricas.

“Los AINE inhiben las prostaglandinas, unos mediadores que contribuyen a que la mucosa del estómago se proteja de los ácidos gástricos, y así favorecen la aparición de gastritis, úlceras, perforaciones y hemorragias”, advierte Guillermo Prozzi, profesor de Farmacología Aplicada, de la Universidad de La Plata.


> ¿Cuánto es “excesivo”?  

“Para un paciente ‘normal’, un comprimido de 100 mg cada 12 horas por una semana ya es excesivo y comienza a ser peligroso”, asegura el nefrólogo tucumano Juan Carlos Cabrera. Por su parte, el estudio de la Universidad de Copenhague destaca que no deberían consumirse más de 1.200 mg de ibuprofeno por día (siempre por tiempo restringido). “El naproxeno es el más seguro, y se podría tomar hasta 500 miligramos al día. El diclofenac es el más peligroso; debería evitarse su consumo; hay otros fármacos con efectos similares más seguros”, añade el informe.  

> Qué te pasa, corazón...  

 El uso prolongado de AINE aumenta la presión arterial.
 Los AINE interactúan con fármacos indicados para bajar la presión arterial, disminuyendo la eficacia.                                        Los AINE aumentan las probabilidades de infarto de miocardio y de insuficiencia cardíaca.