Una mujer de 29 años llegó al Centro de Salud con quemaduras de primero y segundo grado que le afectaron el 30 por ciento de su cuerpo. Su ex marido, que estaba con ella en ese momento, declaró que la muchacha se había rociado con alcohol y luego había prendido un encendedor. Esta misma versión dio la mujer ante los investigadores, pese a que se encuentra en estado delicado; expresó que se sentía muy arrepentida de lo que había ocurrido. Sin embargo, desde la fiscalía de turno advirtieron algunos puntos que les resultaron sospechosos y pidieron la detención del hombre, ya que creen que se trató de un ataque.
El aprehendido explicó que se encontraba en la casa de su ex pareja, en el sur de la ciudad, cuidando a los hijos que tienen en común. También relató que la mujer había estado tomando bebidas alcohólicas durante todo el día. En un momento, según lo que declaró, ella se fue hasta el fondo de la vivienda y desató las llamas. “Tomé un mantel mojado y apagué el fuego mientras los vecinos llamaban a una ambulancia”, advirtió.
Los relatos de la mujer y de su ex marido coincidían en que se había tratado de una autoagresión, pero los investigadores comenzaron a indagar en el círculo de ella y allí saltaron algunas alarmas. Según afirmaron los allegados, la mujer se encontraba en un buen momento de su vida; estaba disfrutando de su familia y de su trabajo. Nadie notó síntomas de depresión.
Por otro lado, no se encontraron en el hombre las lesiones que suelen presentar aquellas personas que luchan contra el fuego, es decir, quemaduras graves en las palmas de las manos. Hallaron algunas ampollas sin gravedad en una de sus extremidades.
Por último, pese a que ambos habían asegurado que ella se había rociado el cuerpo con alcohol, los investigadores no encontraron en el lugar de la casa el supuesto recipiente que habría tenido esa sustancia inflamable.