¿Qué importancia tiene la cantidad de horas de clases para la calidad educativa? Un informe del Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA), de la Universidad de Belgrano, señala que en nuestro país los alumnos de nivel primario tienen 359 horas anuales de clase menos que los chilenos y 120 menos que los brasileños.
Los 180 días de clase equivalen a 720 horas, pero según el estudio que se conoció ayer, los chicos argentinos llegan a tener apenas 680 horas anuales porque habría que restarle los 10 días de paros (40 horas menos) que promedia la educación pública en la última década. El promedio mundial es de 799 horas, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
“Tenemos uno de los calendarios escolares más cortos del mundo, cercenado por feriados, huelgas y gran ausentismo de los alumnos. Un niño cubano, colombiano o chileno que termina cuarto grado ya tuvo más horas de clase que la inmensa mayoría de los niños argentinos que concluye el ciclo escolar primario”, sostuvo Alieto Guadagni, director del CEA de la Universidad de Belgrano.
La profesora Silvia Ojeda, secretaria de Gestión Educativa desde 2008 hasta octubre de 2016, recuerda que la Ley de Educación propicia más horas de clase y en su artículo 2 habla de la jornada completa. “Esto es lo que venimos diciendo desde 2006 pero nunca hemos podido cumplir, porque no tenemos suficientes edificios escolares para la doble jornada. Se han creado muchas escuelas con SUM que terminaron convirtiéndose en aulas a causa de la alta matrícula”, reconoce.
La docente ya jubilada -y con muchos proyectos en puerta- señala que en Tucumán hay 104 escuelas con doble jornada que en su mayoría se crearon para paliar las consecuencias del cierre de los ingenios. Los chicos fueron disminuyendo pero hoy merecen instituciones como esas. El problema es la falta de presupuesto, opina.
“Todas las escuelas tendrían que tener, como aquellas, proyectos productivos vinculados con la comunidad, para pelearle a un país que necesita empleo. Para eso necesitamos una escuela con más educación en valores cívicos y menos enciclopedismo e individualismo, que hemos heredado de los años 90 del neoliberalismo”, remarca la docente de larga trayectoria. Ojeda fue también directora de Adultos, presidenta de la Junta de Clasificación y docente de Letras en la UNT.
Aunque desconfía de los operativos nacionales de la calidad educativa, porque piensa que pueden usarse con fines políticos, observa que en los últimos años ha mejorado un poco la calidad educativa en el norte. Ojeda es una ferviente defensora de la concentración de horas cátedra de los docentes en un mismo establecimiento. Sin embargo, hoy todavía pesa mucho el “factor económico” a la hora de elegir un cargo, para poder cobrar “zona desfavorable”. “Por eso vemos un docente de capital en una escuela de La Cocha. Por eso muchos añoran el Proyecto 13 que era por cargo y no por horas cátedra. Al tomar por cargo, el docente tenía más pertenencia a la escuela y podía desarrollar muchos proyectos, en cambio no lo puede hacer un docente que tiene varias escuelas. Además, permitía pensar la planificación en forma multidisciplinaria con otros docentes, de modo que si faltaba, el chico no quedaba sin clases porque el docente de su equipo conocía los contenidos y podía reemplazarlo”, afirma.
> CONCLUSIONES
Hacen falta más edificios escolares
Aunque se construyeron muchos locales, faltan más para alcanzar el ideal de contar con establecimientos educativos de doble jornada.
Hay que educar en valores cívicos
Las escuelas deben superar el individualismo que heredamos del neoliberalismo de los 90. Hace falta educar en valores, no religiosos, sino cívicos para propiciar una mejor convivencia.
La concentración horaria da más
Es necesario avanzar en el proyecto de concentración de horas cátedra para que el docente esté más tiempo en una sola escuela y pueda dedicarse más a sus alumnos.