Las torrenciales lluvias que no dan tregua en el sur tucumano y en Catamarca complicaron la situación de emergencia en la que se encuentran varias poblaciones de los departamentos Graneros, Alberdi y La Cocha. Todos los recursos gubernamentales están orientados a afrontar esta crisis, cuya escalada parece no tener fin. Lo peor es el pronóstico meteorólogico, que anticipa una semana de lluvias casi ininterrumpidas en la región.
Anoche fueron evacuados numerosos habitantes de Graneros y de La Madrid, alertados por la creciente del río Marapa. Más de 500 vecinos habían abandonados sus casas y permanecían en escuelas y  en otros sitios seguros. Mientras tanto, se  estima que son más de 800 las familias  aisladas. 
El caudal del Marapa operó ayer  una notable crecida debido a que la  administración del dique Escaba  se vio obligada a erogar el doble de agua de lo normal. Esta  medida  se practicó debido al repunte del nivel de líquido de la represa. Las malas noticias llegaron desde Catamarca, a caballo del enorme caudal que taen los ríos Chavarrías y Singuil. Son los que alimentan el lago.
Respuestas y obras
El gobernador Juan Manzur se instaló temprano en el Complejo Deportivo San Martín, de La Cocha, para dirigir desde ahí las tareas  de evacuación y asistencia en las zonas damnificadas. En un primer  momento había estado en Graneros. “Es una situación muy difícil y por eso vine a acompañar  a la gente y a tratar de brindarle las respuestas que necesitan”, sostuvo.
“La solución de estos problemas pasa por las grandes obras, como los  proyectados diques El Clavillo y El Narajal” le dijo a LA GACETA. Afirmó que aún permanece a la espera de la ayuda reclamada a la Nación para los inundados.
Incertidumbre
En Graneros, el agua del Marapa  comenzaba de  a poco a invadir los distintos rincones de la ciudad, al tiempo que crecía  la cifra de evacuados. Pero cerca de allí, en La Madrid, la situación era peor.
Durante la noche del jueves el pueblo comenzó a revivir las duras experiencias registradas durante las inundaciones de febrero de 1992 y diciembre del 98. El desborde de los ríos Marapa, San Ignacio y el arroyo El Chileno cubrieron de agua  un amplio sector de la comunidad. Cientos de habitantes  se autoevacuaron, instalándose a orillas de la ruta nacional 157. Lo peor  se esperaba para las primeras horas de hoy, cuando arribe la nueva crecida del Marapa. El cauce a media mañana había desbordado a la altura de El Badén de Alberdi.
“Es verdad que el cauda de agua tremendo a causa de las lluvias copiosas, pero también es verdad que no se hizo nada para prevenir los anegamientos. Aquí los canales y acequias están llenos de yuyales” se quejó José Gómez,  vecino de La Madrid. En ese momento el doctor Gustavo Vigliocco, del Ministerio de Salud, realizaba evacuaciones preventivas en el hospital
“Parece que estamos condenados a sufrir para siempre esta desgracia de inundarnos. Hasta que a la ruta no le hagan alcantarillas más  amplias, no vamos  a vivir tranquilos. Para nosotros es como una represa que no deja pasar el agua”, añadió Carolina Avila.
El ministro de Desarrollo Social, Gabriel Yedlin, decidió instalar en Taco Ralo el centro de evacuación de los damnificados de La Madrid. A lo largo de la ruta 157 los auto-evacuados improvisaron carpas con plástico y lona. El Gobierno armó un centro de asistencia sanitaria con baños químicos. Al mismo tiempo, distribuyó agua y alimentos. Bomberos Voluntarios de distintos municipios y los policías se desplegaron por distintos sectores  con el fin de evacuar a quienes viven más alejados del pueblo. Toda la población permanece en máxima alerta.
En La Cocha  
La lluvia volvió a complicar las tareas de evacuación y asistencia de las cientos de personas que permanecen anegadas en El Palancho, La Esperanza, El Mistol y Rodeo Grande, entre otras comunidades del este de La Cocha. Todas sufren por el desborde del río San Francisco y de otros  cauces  que provienen de Catamarca.
Aunque el helicóptero de la Provincia  estuvo disponible para asistir  a los aislados, no pudo operar  debido a la inclemencia climática. Las fuertes correntadas también hicieroo riesgoso el despliegue de lanchas y botes de los bomberos y la Policía.
“Estamos desesperados por saber cómo se encuentran nuestros parientes.  Las aguas son muy profundas y no podemos  llegar hasta ellos ni en tractor”, lamentó Francisco Gómez, quien tiene a sus tíos en El Mistol. Junto a él, eran numerosos los vecinos que esperaban noticias de los familiares aislados por el agua.

Las torrenciales lluvias que no dan tregua en el sur tucumano y en Catamarca complicaron la situación de emergencia en la que se encuentran varias poblaciones de los departamentos Graneros, Alberdi y La Cocha. Todos los recursos gubernamentales están orientados a afrontar esta crisis, cuya escalada parece no tener fin. Lo peor es el pronóstico meteorólogico, que anticipa una semana de lluvias casi ininterrumpidas en la región.

Anoche fueron evacuados numerosos habitantes de Graneros y de La Madrid, alertados por la creciente del río Marapa. Más de 500 vecinos habían abandonados sus casas y permanecían en escuelas y  en otros sitios seguros. Mientras tanto, se  estima que son más de 800 las familias aisladas. 

El caudal del Marapa operó ayer  una notable crecida debido a que la  administración del dique Escaba se vio obligada a erogar el doble de agua de lo normal. Esta  medida  se practicó debido al repunte del nivel de líquido de la represa. Las malas noticias llegaron desde Catamarca, a caballo del enorme caudal que taen los ríos Chavarrías y Singuil. Son los que alimentan el lago.

Respuestas y obras

El gobernador Juan Manzur se instaló temprano en el Complejo Deportivo San Martín, de La Cocha, para dirigir desde ahí las tareas  de evacuación y asistencia en las zonas damnificadas. En un primer momento había estado en Graneros. “Es una situación muy difícil y por eso vine a acompañar  a la gente y a tratar de brindarle las respuestas que necesitan”, sostuvo.

“La solución de estos problemas pasa por las grandes obras, como los  proyectados diques El Clavillo y El Narajal” le dijo a LA GACETA. Afirmó que aún permanece a la espera de la ayuda reclamada a la Nación para los inundados.

Incertidumbre

En Graneros, el agua del Marapa  comenzaba de  a poco a invadir los distintos rincones de la ciudad, al tiempo que crecía  la cifra de evacuados. Pero cerca de allí, en La Madrid, la situación era peor.
Durante la noche del jueves el pueblo comenzó a revivir las duras experiencias registradas durante las inundaciones de febrero de 1992 y diciembre del 98. El desborde de los ríos Marapa, San Ignacio y el arroyo El Chileno cubrieron de agua  un amplio sector de la comunidad. Cientos de habitantes  se autoevacuaron, instalándose a orillas de la ruta nacional 157. Lo peor  se esperaba para las primeras horas de hoy, cuando arribe la nueva crecida del Marapa. El cauce a media mañana había desbordado a la altura de El Badén de Alberdi.

“Es verdad que el cauda de agua tremendo a causa de las lluvias copiosas, pero también es verdad que no se hizo nada para prevenir los anegamientos. Aquí los canales y acequias están llenos de yuyales” se quejó José Gómez,  vecino de La Madrid. En ese momento el doctor Gustavo Vigliocco, del Ministerio de Salud, realizaba evacuaciones preventivas en el hospital.

“Parece que estamos condenados a sufrir para siempre esta desgracia de inundarnos. Hasta que a la ruta no le hagan alcantarillas más  amplias, no vamos  a vivir tranquilos. Para nosotros es como una represa que no deja pasar el agua”, añadió Carolina Avila.

El ministro de Desarrollo Social, Gabriel Yedlin, decidió instalar en Taco Ralo el centro de evacuación de los damnificados de La Madrid. A lo largo de la ruta 157 los auto-evacuados improvisaron carpas con plástico y lona. El Gobierno armó un centro de asistencia sanitaria con baños químicos. Al mismo tiempo, distribuyó agua y alimentos. Bomberos Voluntarios de distintos municipios y los policías se desplegaron por distintos sectores  con el fin de evacuar a quienes viven más alejados del pueblo. Toda la población permanece en máxima alerta.

En La Cocha
 

La lluvia volvió a complicar las tareas de evacuación y asistencia de las cientos de personas que permanecen anegadas en El Palancho, La Esperanza, El Mistol y Rodeo Grande, entre otras comunidades del este de La Cocha. Todas sufren por el desborde del río San Francisco y de otros  cauces  que provienen de Catamarca.

Aunque el helicóptero de la Provincia  estuvo disponible para asistir  a los aislados, no pudo operar  debido a la inclemencia climática. Las fuertes correntadas también hicieroo riesgoso el despliegue de lanchas y botes de los bomberos y la Policía.

“Estamos desesperados por saber cómo se encuentran nuestros parientes.  Las aguas son muy profundas y no podemos  llegar hasta ellos ni en tractor”, lamentó Francisco Gómez, quien tiene a sus tíos en El Mistol. Junto a él, eran numerosos los vecinos que esperaban noticias de los familiares aislados por el agua.