El mercado laboral transita un camino de cambios profundos. Según un estudio reciente del Banco Mundial (BM), la Argentina lidera un ranking global en la proporción de empleos que están en riesgo de ser reemplazados por software o por robots. Así, el 60% de los puestos de trabajo, posiblemente, puedan perderse en los próximos años por el avance de la tecnología. El informe, titulado “Dividendos digitales: panorama general”, señaló que esta transición es una oportunidad para fortalecer la creatividad a la hora de confeccionar nuevos perfiles de trabajo.
Al revisar la medición de los empleos que pueden automatizarse, y teniendo en cuenta las eventuales demoras en la adopción de tecnologías, la Argentina es el país donde más puestos de trabajo pueden ser reemplazados por software, con un 64,6% del total. En tanto, el promedio de los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que agrupa a 35 economías es inferior al 60%.
“El desplazamiento del empleo y la pérdida de puestos de trabajo provocados por el cambio tecnológico son parte del progreso económico. Mediante el incremento de la productividad (cuando la tecnología reemplaza tareas humanas pero potencia habilidades de los trabajadores restantes y de los nuevos), se genera crecimiento y se liberan recursos humanos y financieros que pueden reasignarse a sectores de mayor rentabilidad”, explicó el BM en su análisis.
Los beneficios de adoptar las nuevas tecnología en los procesos laborales se traducen en una mayor productividad para las empresas. Al reducir costos de la información, las tecnologías digitales disminuyen, en gran medida, el costo de las transacciones económicas y sociales, incluso para el sector público. “Las herramientas digitales promueven la innovación al reducir los costos de transacción prácticamente a cero”, subrayó la entidad financiera. Además, remarcó que las tecnologías digitales fomentan la eficiencia porque las actividades y los servicios son más económicos, más rápidos y más convenientes. “También aumentan la inclusión al permitir que las personas accedan a servicios que antes estaban fuera de su alcance”, insistió el BM.
Internet y las nuevas tecnologías de la comunicación promueven el crecimiento pero, ¿de qué manera se distribuyen los beneficios en el mercado laboral? El informe advirtió que las alteraciones del mercado de trabajo pueden resultar dolorosas y dar pie a mayor desigualdad. “Las tendencias mundiales proporcionan algunos indicios. Uno de ellos es que el porcentaje del ingreso nacional, correspondiente al trabajo, en especial a los trabajos rutinarios o de baja calificación, ha disminuido drásticamente en muchos países en desarrollo, salvo algunas excepciones como Brasil y Ucrania”, alertó el reporte.
“La desigualdad se ha incrementado con mayor fuerza donde el traspaso de ingresos desde el trabajo hacia el capital fue más fuerte. Diversos estudios recientes han vinculado el cambio tecnológico con este incremento en la desigualdad. Una tendencia asociada a este escenario es la polarización, o el vaciamiento del mercado de trabajo, no sólo en las economías avanzadas, sino también en muchos países en desarrollo”, aclaró el BM.
Es cada vez más habitual que las máquinas puedan realizar tareas rutinarias con mayor rapidez y a un costo menor que el de las personas, y muchas de las actividades actuales que se consideran no rutinarias (como la traducción, la suscripción de seguros e incluso los diagnósticos médicos) en el futuro podrían ser ejecutadas igualmente bien por computadoras. A diferencia de las transformaciones tecnológicas anteriores, como la mecanización de la agricultura o la automatización de las manufacturas, internet afecta más a los empleos administrativos bien pagos que a los manuales.