Mercedes Nimo
Subsecretaria de Alimentos y Bebidas del Ministerio de Agroindustria de la Nación
Mercedes Nimo
Subsecretaria de Alimentos y Bebidas del Ministerio de Agroindustria de la Nación

El 14 de diciembre los ministerios de Agroindustria y de Salud suscribieron un convenio que apunta a desarrollar, en forma conjunta, acciones de promoción para la alimentación equilibrada y saludable. Uno de los ejes es mejorar la oferta de productos a través de la disminución de ciertos nutrientes críticos (sodio, grasas saturadas y azúcar, por ejemplo), y de la reducción del tamaño de las porciones en los casos que corresponda.

Se está avanzando en la constitución de mesas de trabajo divididas por grupos de alimentos (bebidas, lácteos, aderezos, farináceos y chacinados), de modo que el análisis pueda darse de la forma más adecuada.

La participación del sector productivo permite un mayor compromiso para lograr resultados más eficientes y factibles de ser implementados. Debe incluir un plan de trabajo y un cronograma de reducción de carácter progresivo.

A través de este convenio la Copal -entidad que representa 36 cámaras asociadas con más de 2.200 empresas alimenticias y de bebidas de todo el país- se compromete a fomentar acuerdos individuales, con el fin de atender los requerimientos nutricionales de la población y promover hábitos saludables.

El convenio prevé acciones que fomenten la educación del consumidor, y promueve estrategias publicitarias, de comercialización y de consumo responsable. Estas acciones se realizarán articulando equipos técnicos multisectoriales, que permitirán el intercambio de conocimientos.

Existen ya evidencias suficientes sobre la efectividad alcanzada por intervenciones individuales, comunitarias y de políticas de salud para mejorar los patrones alimentarios. Ejemplos exitosos, que se iniciaron hace unos años en nuestro país, muestran que hoy ya contamos con más de 600 productos reducidos en sodio y casi se han eliminado las grasas trans de los alimentos.

En esta línea se reconoce que la oferta de alimentos con mejores perfiles nutricionales resulta un aliciente importante para promover una alimentación saludable. No obstante, las mejoras o modificaciones en los hábitos de consumo son el resultado de un conjunto de factores, entre los cuales la mejora en la calidad de la oferta es un punto importante pero que debe ser acompañada por otras acciones, relacionadas con la educación y con la comunicación.

Esta acción refuerza la preocupación por la creciente incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles vinculadas con la alimentación (obesidad, diabetes, dolencias cardiovasculares y otras), tanto a nivel mundial como nacional, más tratándose de padecimientos que pueden prevenirse. Resulta primordial abordarlas con estrategias que reduzcan la exposición de la población a los factores de riesgo que las provocan, y mejorar la capacidad del consumidor para que realice elecciones más saludables.