“El fútbol es un deporte que apasiona; transmite amor”. La frase resume lo que Luis Miguel Díaz siente por este deporte. El joven de 17 años, oriundo de Aguilares, integra la selección masculina de fútbol para ciegos de Argentina, “Los Murciélagos”, que participa en los Juegos Panamericanos de la Juventud que se disputa en San Pablo, Brasil y ayer debutó con un triunfo frente al anfitrión.
“Tener la posibilidad de ponerme la celeste y blanca es única. La voy a defender con todo mi esfuerzo. Ojalá ganemos la medalla dorada”, señaló Luis Miguel en una charla con LG Deportiva.
Desde chico, el fútbol fue su pasión y la pelota su gran compañera. La ceguera de nacimiento no fue un obstáculo para poder jugar. Siempre encontró la manera de darle rienda suelta a su pasión. “Cuando era chico iba a la cancha y jugábamos con mis hermanos. Teníamos una pelota convencional que le poníamos bolsas para que hiciera ruido y de esa manera podía jugar con ellos”, explica el sistema casero que usaban para adaptar el balón y de esa forma permitir que él también jugara. Cuando rememora esos tiempos, alza su voz, como si todo lo vivido resulta difícil de olvidar.
La escena de juego en cada partido la va dibujando en su cabeza. “Estamos los jugadores y la pelota que corre alrededor nuestro. Una vez que te acostumbras es muy fácil”, cuenta. El fútbol lo desvive, lo apasiona.
Aquellos “picados” con sus hermanos lo fueron formando como futbolista y ahora disfruta su presente como integrante del seleccionado argentino y su presentación en los “Murciélagos” no pudo ser más auspiciosa: ayer le ganaron a Brasil, el local, por 1 a 0, con gol del cordobés Nahuel López. Hoy, a las 10, el rival será México. El otro integrante del grupo es Colombia