“La física enseña a ser humilde, a saber que si has aprendido mucho, vas a tener muchos más problemas sobre el tema que los que tenías antes. Como dice Einstein, la física es una aventura del pensamiento”. Con ese espíritu de humildad y aventura Leonor Colombo de Cudmani enseñó Física durante décadas dejando en sus discípulos una impronta imborrable. Por eso causó tanto dolor su partida -falleció el lunes y sus restos fueron sepultados ayer- y tantos ex alumnos y colegas se acercaron a darle una última despedida en su funeral.
Leonor de Cudmani era profesora emérita de la UNT, que la recordó en su portal destacando su excelencia académica y sus valores humanos. “Se convirtió en una apasionada del conocimiento: estudió, investigó y enseñó, formando generaciones de profesionales y científicos”, destaca la casa de altos estudios.
Además de desempeñarse como profesora de Física, dirigió la maestría en Enseñanzas de las Ciencias de la UNT. Precisamente sobre el cómo enseñar, Cudmani le decía a LA GACETA, en 2005: “la física tiene fama de ser difícil. Tal vez eso se deba a que no la hemos enseñado bien. Y así como en una época se puso de moda la física nuclear, ahora se puso de moda la genética. Pero la física, como la matemática, son disciplinas básicas para las ciencias, y para muchas carreras profesionales”.
Entre sus logros se destaca haber acompañado, desde Tucumán, a Alberto Maiztegui (autor del célebre texto Introducción a la Física, firmado junto a Ernesto Sábato) a establecer una escuela argentina de enseñanza de física.
En Tucumán conformó un grupo de investigación en enseñanza de las ciencias.
La enfermedad no la detuvo en su pasión, y entre sus últimos trabajos se encuentra haber desentrañado un extenso tratado de la ciencia de Mario Bunge.