El “fenómeno del Niño costero” calentó el mar peruano y generó una ola de lluvias que desbordó ríos, quebradas y lagunas; y provocó una tragedia que alcanza a 20 de los 25 departamentos del país. Los reportes oficiales hablan de 62 muertos, 11 desaparecidos, 553.000 personas afectadas, 63.000 damnificados que perdieron todo, 8.000 casas destruidas y 116.000 con daños serios, 1.200 kilómetros de carreteras inutilizables, 117 puentes caídos, 19 colegios derribados y 900 semidestruidos. “Es un diluvio que se presenta cada 50 años”, afirmó el presidente, Pedro Kuczynski, como para salirle al paso a posibles críticas por alguna falta de reacción. La Policía recurre a las redes para pedir calma, mientras se multiplican las acciones para auxiliar a las víctimas. El miedo acecha. Para Quispe, del Servicio Nacional de Hidrología y Meteorología, el problema no cesará antes de mediados de abril. Amplias porciones de Lima permanecen bajo el agua, que incluso llegó hasta los estacionamientos del Palacio de Gobierno en una salida del Rímac. Los albergues, a causa de las evacuaciones, se multiplican por el país. (DPA)
El “Niño costero” provoca miedo y muertes
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