Don José Pacheco es de “La Perla del Sur”. A poco de cumplir sus 73 años conquistó uno de sus más soñados anhelos: ser consagrado Revelación en el 50° Festival Nacional del Malambo, que se desarrolló el mes pasado en Laborde (Córdoba).
Al encuentro de malambistas concurrió invitado especialmente por los organizadores de la fiesta, considerada la más importante de esa danza en el país.
Pacheco no sólo fue el más veterano entre los más de 50 bailarines, sino el que más aplausos arrancó de la multitud que asistió al festival. La Televisión Pública reflejó el momento más emotivo, que constituyó la actuación de Pacheco. Al final se le dedicó un amplio reportaje, que se vio y escuchó en todo el país. “Es un campeón de la vida”, lo elogió con insistencia el conductor, en medio de los ensordecedores aplausos del gentío y el reclamo de un baile más. Pacheco había demostrado que no hay edad para cristalizar los anhelos más esquivos.
“Fue una noche soñada. El corolario de un reencuentro apasionado con la danza gaucha que había abandonado en diversas ocasiones”, contó Pacheco. “Finalmente la abracé, sin volver a dejarla, cuando tenía 60 años. A pesar de que pensaba que ya no iba a alcanzar la destreza que supe tener en mi juventud, me di cuenta de que con mucho esfuerzo podía alcanzar un nivel aceptable. Me propuse prepararme para entusiasmar y conquistar al público”, reveló. “El de Laborde es el escenario mayor del malambo. Me emocioné hasta las lágrimas cuando la gente, de pie, no dejaba de aplaudirme y de pedir que bailara otro malambo. Es como si hubiera estado tocando el cielo”, describió.
Pacheco reconoció las enseñanzas y estímulo que recibió de sus profesores de danza: “son los que me convencieron de que podía llegar a bailar bien el malambo. Que para eso le tenía que poner pasión. Y eso es lo siempre me sobra cada vez que me pongo a bailar”.