Aunque todavía no comenzaron las clases, por los pasillos de la Facultad de Odontología de la UNT ya circulan alumnos, profesores y no docentes. En un sector de la planta baja, los obreros llevan adelante la tarea de levantar una biblioteca nueva. La que se viene utilizando, en el primer piso, es pequeña y no está aislada de los ruidos molestos del edificio.

“Una biblioteca tiene que ser un lugar agradable, luminoso y silencioso, donde te guste estar”, describió Liliana Zeman, decana de la unidad académica. Agregó que, como muchas veces los estudiantes pasan el día entero en la Facultad, es fundamental que cuenten con un espacio cómodo que los invite a estudiar.

Primeros pasos

A mediados de febrero, los ingresantes a primer año comenzaron el Ciclo de Nivelación a Odontología (Cino), en el que cursan una introducción a Química, Física, Biología y Anatomía. Desde este año, Comprensión de texto se trabaja de forma transversal, integrada a cada materia y ya no como una asignatura aparte.

Los alumnos rinden los exámenes del Cino a fines de marzo, pero no necesitan alcanzar una nota mínima. Aunque este ciclo no es eliminatorio por puntaje, sólo lo aprueban aquellos que cumplen con el 80% de asistencia.

Los que se inscribieron para comenzar la carrera este año fueron alrededor de 370, entre 50 y 100 ingresantes más que en 2016.

Obstáculos a superar

Zeman observó que numerosos alumnos llegan con mucho miedo y con dificultades para sentarse a estudiar. “Hay una gran franja entre la exigencia de la secundaria y de la universidad”, señaló.

Para ayudar a los que cursan y para superar estos problemas hay tutores, docentes y alumnos de los últimos años. Ellos cumplen la función de articular con los profesores de cada cátedra y con el gabinete psicopedagógico. Los psicólogos y pedagogos intentan proporcionar herramientas y distintos métodos de estudio a los chicos que están desorientados o se estancan en alguna materia.

Por otra parte, la decana advirtió que un problema que se repite es que los alumnos no ingresan con la seguridad de que realmente les gusta lo que eligieron porque tampoco están bien informados sobre las carreras.

Para Zeman, es necesario trabajar el proceso de orientación vocacional desde el quinto año de la secundaria en todas las escuelas. “La universidad ofrece muchísimas carreras, pero creo que el 90% de los chicos ni sabe que existen. Además, hay que empezar a mostrarles otras alternativas, como las tecnicaturas”, opinó.